En donde se narran las indagaciones sobre la alianza perdida de Ypógeios en la Santa Ciudad de Constantinopla

Siendo el octavo día del mes de octubre del año de Nuestro Señor Jesucristo de MCCXX, y tras la exploración del nivel superior del regio de la alianza, mis muy sabios señores Eric d’Ancelin seguidor de Criamon, Cháris Ex Miscellanea y Thubayta Bint Al-Hasan Al-Halqa Al-Shafiyya Ex Miscellanea deciden investigar más a fondo la historia de la anterior Alianza de Ypógeios situada en el Palacio de Nikerites, acudiendo para ello a ver al magus Tedoroeto seguidor de Criamon, de la Alianza de Xylinites.

Durante esta reunión, el magus Teodoreto interroga ampliamente en su condición de arché al noble Eric d’Ancelin sobre las actividades que este llevara a cabo en la ciudad de Selymbria el pasado julio, de las que ha tenido noticia por la reciente e inoportuna visita de la joven Dama Hannelora, hija del señor Vasileio Eiredopoios, que acudiera el día anterior al monasterio de Xylinites en busca del magus d’Ancelin, creyendo erróneamente que este era un monje que residía allí. Tras algunas disquisiciones sobre los actos del señor d’Ancelin en dicha ciudad, queda establecido que, aunque dicho magus actuó por cuenta de un poderoso noble mundano, Enrico Mauroceni, sus acciones no incurrían en cargos de interferencia con los mundanos por no atraer la ira de los mundanos sobre sus sodales, y por no utilizar ningún tipo de magia hermética en el transcurso de la investigación llevada a cabo a instancias de los Mauroceni.

Respecto a la historia de la Alianza de Ypógeios, Teodoreto les hace saber que dicha alianza fue fundada en el Año del Señor de MCCVI por los magi Antikles Periergos seguidor de Jerbiton, Polydora Charopós seguidora de Tytalus, Silenos Panagopoulos seguidor de Jerbiton y Cilla Ánthisi seguidora de Merinita, y existió en la ciudad durante aproximadamente cuatro años, hasta desaparecer misteriosamente en el Año del Señor de MCCX. Además, confirma que el símbolo grabado en el posible talismán encontrado en posesión del cadáver calcinado se corresponde al sigil del magus Silenos Panagopoulos. Narra también que, durante su existencia, los magi de Ypógeios contactaron con ellos con la intención de comerciar grandes cantidades de vis de Intellego por vis de otras Artes, en cantidades de alrededor de una torre de dicha vis (esto es, diez peones). Esto llama la atención de mis señores, ya que las fuentes de vis de la alianza consisten exclusivamente en las Artes de Rego y Vim, sin ninguna fuente conocida de la Técnica de Intellego. El magus Criamon informa también a mis señores que, tras la desaparición de la alianza de Ypógeios, se llevó a cabo una investigación hermética oficial al respecto, dirigida por el magus Georgios de Jerbiton de la alianza de la Tabula de Mikaelos, que era arché en aquella época, y con quien les recomienda hablar para obtener más información.

Considerando el mejor curso de acción para proseguir la investigación, mis señores deciden solicitar al muy noble señor Kóstas Allectoros o Émporos, socio comercial de la Alianza de Ourobóros, que indague entre los contactos comerciales de la ciudad, y al esbirro Theoclymenus y el guía Khalid que intenten obtener más información entre los mundanos de los alrededores del palacio, llevándoles estas investigaciones alrededor de una semana de trabajos.

Theoclymenus y Khalid indagan en el mercado cercano al palacio, localizando a algunos pequeños comerciantes a los que la alianza dejó algo de dinero en deuda al desaparecer. Estos les explican cómo, simplemente, los miembros de la alianza desaparecieron un buen día. Cuando las autoridades acudieron a investigar encontraron el palacio completamente vacío, y con señas que parecían indicar que los habitantes habían desaparecido sin repentinamente, tales como platos en la mesa, fogones encendidos, y demás. No se encontró, sin embargo, señal alguna de lucha, y las autoridades requisaron los bienes que se encontraron, repartiéndolos entre los acreedores. El mercader relata como, por ejemplo, él recibió como único pago un libro para el que no tenía ningún interés y que, afortunadamente para él, logró vender a un convento poco después, el de Xylinites. Preguntado respecto a la presencia de gatos, el mercader recuerda que estos eran muy comunes en el palacio en los tiempos de los Nikerites pero que, desde el asesinato de estos durante el abyecto saqueo de la ciudad, no se han vuelto a ver en las inmediaciones del edificio en las grandes cantidades que eran habituales por entonces.

Tras estas pesquisas, Khalid acude a los círculos de teatro y entretenimiento de la ciudad, averiguando que los magi de la alianza contrataban con frecuencia los servicios de actores y bailarinas, y celebrando actuaciones y obras al menos una vez por semana, siendo especialmente cercanos a las artes los magi Antikles Periergos y Silenos Panagopoulos. Este último parecía tener también un interés especial por los servicios íntimos de algunas de las bailarinas, que no tenían problema en complacer sus necesidades carnales por unos pequeños recargos. Los actores también habían tratado en ocasiones con la maga Polydora Charopós, de la que tenían una pobre opinión a pesar de sus intentos por mostrarse amistosa, probablemente a causa de los efectos de su Don. Por otra parte, parece ser que no habían tenido mucho contacto con la maga Cilla Ánthisi, a la que simplemente habían visto por el palacio en alguna ocasión escasa.

Por su parte, maese Allectoros indaga en el Gremio Comercial de la ciudad, averiguando que la alianza de Ypógeios subsistía principalmente como artesanos manufacturando libros, papel y material de laboratorio de vidrio, una buena parte de los cuales maese Allectoros piensa que se vendía dentro de la misma Orden de Hermes, a tenor de la disparidad entre las materias primas que compraban y los productos manufacturados que vendían entre los comerciantes mundanos. También localiza a uno de sus proveedores de materias primas, Thales de la familia Nasso, en cuyo empleo encuentra a tres supervivientes de la desgraciada alianza: un agente comercial llamado Lemnos, que se encontraba fuera del palacio cuando acaeció la desgracia, y los dos grogs que lo acompañaban. Interrogando a Lemnos, este le cuenta que lo que recuerda, a saber: que todos los habitantes de la alianza desaparecieron sin dejar rastro, tal y como ya se sabía por las indagaciones de Theoclymenus y Khalid; que poco antes de la desaparición habían visitado la alianza los magi Syagricus seguidor de Jerbiton y Evantia seguidora de Jerbiton, marchándose unos días antes de que desapareciera la alianza; y que el magus Antikles Periergos se había enfadado bastante unos días antes de la desaparición, porque se habían escapado algunas de las serpientes que tenían capturadas.

Finalmente, maese Allectoros averigua también, consultando los registros imperiales de la burocracia de la corte, que el Palacio de Nikerites había pertenecido a la familia Nikerites desde que se tiene constancia, y que dicha familia, exterminada en su totalidad durante el repugnante saqueo de la Ciudad de Dios de Constantinopla, había trazado sus raíces hasta la fundación de la ciudad por el Emperador Constantino, en el Año de Nuestro Señor de CCCXXX, bajo el nombre de Nova Roma Constantinopolis.

Tras estas averiguaciones, mis señores Eric d’Ancelin y Thubayta Al-Shafiyya se dirigen a la Alianza de la Tabula de Mikaelos, ya en el vigésimo segundo día del mes, para entrevistarse con Georgios de Jerbiton. Allí les recibe el magus Wilrich de Casa Flambeau, un enérgico y fervientemente cristiano miembro de la orden de origen germánico que acudió a Constantinopla junto a la Cuarta Cruzada pero que, al ver las atrocidades de los cruzados, se unió a los defensores de la Joya del Mediterráneo contra los cruzados, a los que tacha sin rubor de apóstatas y diabolistas. Les cuenta con fervor como batalló personalmente contra demonios que apoyaban a los cruzados durante la defensa de la Ciudad Santa, y como fue testigo él mismo de la terrible lucha en el Hipódromo entre la Hagka, una inmensa águila de dos cabezas que ha sido siempre la divina defensora del Imperio y parte del escudo de armas de la Ciudad, y una bestial criatura infernal, un demonio en la forma de un enorme leopardo negro bicéfalo alado, grande como un elefante. El vencedor del combate fue finalmente, según Wilrich, la criatura infernal, que hizo huir a la Hagka, gravemente herida. También según el Flambeau, el diabólico leopardo poseía una resistencia mágica que sus conjuros no lograron penetrar y, acorde a sus cálculos, de alrededor de décima magnitud. También afirma fervientemente el pío magus que todos los venecianos son diabolistas y consortes con demonios, y que el mismo Papa de Roma, Su Santidad Honorius Tertius, es un agente de Satán, pervertido por el Maligno o tal vez incluso consciente seguidor del Enemigo.

Enardecido por su narración, el magus Wilrich les hace partícipes de las aspiraciones de la alianza de la Tabula de Mikaelos, cuyo objetivo según él consiste en combatir contra las fuerzas infernales traídas por los venecianos al Imperio en general, y concretamente a Constantinopla de los Puertos, para restaurar así la grandeza de la Capital Imperial expulsando a los invasores latinos. A este efecto se encuentran embarcados en estos momentos en la búsqueda del paladio, un objeto que se encontraba guardado en una cámara bajo la Columna de Constantino junto a otras reliquias: doce cestas que contenían los fragmentos de las hogazas y pescados con los que Jesucristo alimentó a cinco mil, el hacha utilizada por Noé para construir el Arca, el frasco que contenía el perfume que la Magdalena vertió sobre la cabeza del Señor, y las cruces de los dos ladrones que fueran crucificados junto a Él en el Gólgota. Si el paladio y todas estas reliquias fueran restituidos, la guarda que protegiera otrora las murallas de Constantinopla contra los invasores sería restaurada. Es por ello, explica Wilrich, que justo antes del saqueo de la ciudad estos objetos fueron robados por alguien desconocido, pero que sin duda trabajaba para las Fuerzas del Maligno.

Tras la conversación con el magus Wilrich, mis señores hablan finalmente con el magus Georgios seguidor de Jerbiton, el que encabezara la investigación de la desaparición de la alianza de Ypógeios. Este les explica, con una actitud franca y abierta, que efectivamente investigó la desaparición de los magi de Ypógeios, junto a Teodoreto de Xylinites, y que al investigar encontraron el palacio completamente vacío, llamándoles especialmente la atención que el aura de la alianza había desaparecido, siendo sustituida por un aura divina de tercera potencia. Descubrieron entonces que se había generado un regio en el lugar, a donde había sido transportada el aura mágica de quinta potencia que fuera normal en la alianza, y obtuvieron acceso a dicho regio, no sin dificultades. Allí encontraron los cadáveres de los habitantes de la alianza, entre claras señales de combate, y los cadáveres de varias serpientes mágicas, destacando especialmente una de enorme tamaño de una veintena de yardas de longitud.

Tras examinar el regio, contactaron con el magus Syagricus, viajando a la Alianza del Jardín de Moero donde este reside, no sin alguna dificultad, y entrevistándose con él y con la maga Evantia. Syagricus se mostró colaborador y abierto, según explica el magus Georgios, pero Evantia fue algo esquiva y reacia a colaborar. Ambos les explicaron lo que sabían y les hablaron de la existencia de un regio con un aura de séptima potencia donde habitaba una mujer que parecía ser algún tipo de oráculo, y para acceder al cual los magi de Ypógeios se habían puesto en contacto con Evantia, dada su conocida experiencia en el área de las regiones. A la luz de esta información dedujeron ellos que no se había generado espontáneamente un regio, sino un nuevo nivel de un regio ya existente, suceso mucho menos inaudito que la primera hipótesis que habían barajado.

A su vuelta, los magi Georgios y Teodoreto intentaron acceder al nivel superior del regio, sin éxito. Tampoco lograron, en ningún momento de la investigación, hablar con Ypógeios, el genii loci del palacio y patrón de la alianza del mismo nombre.

Finalmente, la comisión de investigación decidió que la aparición del nuevo nivel del regio debía haber sido el resultado de un experimento desastroso de laboratorio, y que los magi debieron morir a manos de las serpientes, por motivos desconocidos, aunque sus cuerpos nunca fueron encontrados. A los tres años se les dio oficialmente por muertos.

Haghia SophiaTras conversar con el magus Georgios, mis señores Eric de Criamon, Cháris Ex Miscellanea y Thubayta Ex Miscellanea acompañan a Wilrich de Flambeau a la catedral de Haghia Sophia, donde constatan que, tal y como les explicó el germánico, existe una poderosa aura de naturaleza infernal en la nave central, que mi señor d’Ancelin confirma que es de aproximadamente séptima potencia. El santo padre Simón Ristopoullos visita posteriormente la catedral acompañado de Theoclymenus, bajando también a las criptas que hay bajo la nave central en compañía de un sacerdote, y entre ambos constatan que el origen del aura es, efectivamente, el asesinato de más de un millar de sacerdotes y fieles ortodoxos inocentes a manos de los cruzados, durante el saqueo de la ciudad, y que la nefasta aura se adscribe únicamente a la nave, sin permear a las criptas que hay debajo.

No pasa desapercibido al vivo intelecto de mis siempre sabios señores una cierta disparidad entre lo narrado por el magus Teodoreto de Xylinites, y lo narrado por el magus Georgios de la Tabula de Mikaelos, ya que el primero afirmó no haber participado en la investigación, mientras el segundo declaró haberla realizado juntamente al primero. Extrañados por este hecho, mi señor Eric d’Ancelin escribe sendas misivas a ambos citándolos en Ourobóros, donde les confronta con tan singular paradoja. Ambos magi se reafirman en su versión, y se muestran muy extrañados por la del otro, así que se decide consultar con los grogs de ambas alianzas. Tanto los de Xylinites como los de la Tabula de Mikaelos afirman que el magus Georgios realizó la investigación él solo, de lo cual los magi deducen que los recuerdos del Jerbiton han sido alterados.

Recapitulando sobre su memoria de los acontecimientos, Georgios se da cuenta que en sus recuerdos él entregó a Teodoreto el libro que encontraron en Ypógeios y que contenía los textos de laboratorio de Antikles Periergos durante los cuatro años de existencia de la alianza, así como las reservas de vis que encontraron, que subían a un monto total de alrededor de tres reinas de vis (esto es, unos trecientos peones). Sin embargo, Teodoreto afirma no saber nada de todo esto, y explica así mismo que Georgios declaró en la vista en el Tribunal que no se había encontrado nada en Ypógeios, otro hecho que no coincide con los recuerdos del Jerbiton. También habla el magus Georgios sobre un asalto pirata que sufrieron en el viaje de vuelta de visitar la alianza del Jardín de Moero, que en sus recuerdos se saldó al hundir Teodoreto la nave insignia de los saqueadores, mientras que los grogs que le acompañaban aseguran que Teodoreto no iba en el viaje, y que la nave en verdad asaltó el barco en el que viajaban, luchando brevemente con la tripulación antes de ser expulsados de vuelta a su propia embarcación.

Los magi postulan varias hipótesis respecto a lo sucedido a la memoria del magus Georgios, pero ninguna se muestra suficientemente satisfactoria: ¿Si el objetivo era obtener la vis y el libro, por qué no borrar totalmente su existencia de su memoria, ya que claramente el autor podía eliminar recuerdos, como el del contenido de los textos de laboratorio? ¿Si el falso recuerdo es el resultado de un Ocaso del magus Georgios, por qué no recuerda haber entrado en Ocaso, ni había cambiado su comportamiento en ningún aspecto? ¿Si Teodoreto o Georgios mienten, por qué descubrir su propia mentira dirigiendo a mis señores a hablar con el otro? Y finalmente, ¿por qué no alterar también la memoria de los grogs que acompañaban al magus Georgios de Jerbiton en la investigación de Ypógeios y en el viaje al Jardín de Moero?

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