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En donde se detalla la reunión de mis señores con Theodoros Branas y la solución al problema de los Nizari Isma’ili

Siendo el decimoctavo día del mes de marzo del Año de la Encarnación de MCCXXI mi muy noble señora Thubayta Bint Al-Hasan Al-Halqa Al-Shafiyya Ex Miscellanea se reúne con Alessandro Mauroceni, hijo del veneciano Enrico Mauroceni, y con el hombre de confianza del segundo, Carlo Aggrinio, para solicitar una entrevista con Su Alteza Imperial, el co-regente Theodoros Branas, con objeto de comunicarle la conspiración del co-regente Geoffroy de Merry y también de averiguar si fuera posible alguna cosa más sobre los extraños sucesos que rodean la desaparición del muy noble Aindreas Eiredopoios. Tras una breve conversación, y al exponer su intención de revelar al señor Branas la conspiración del señor de Merry, se reúnen con el padre, Enrico Mauroceni, y acuerdan que este concertará la entrevista con el dignatario a la mayor brevedad posible. Esa misma tarde, Aggrinio hace a mis señores llegar una misiva de su señor Enrico informándoles que el co-regente imperial Branas les ha concedido entrevista para el día siguiente, el decimonoveno del mes de marzo. Tanta prontitud es sorprendente tratándose de alguien de tan elevada posición como el co-regente imperial Theodoros Branas, cosa que atrae la atención de mi señora causándole una cierta alarma.

Al día siguiente, decimonoveno del mes, acude mi señora a la entrevista en compañía del muy santo padre Simón Ristopoullos y del siempre prudente chambelán Sofronios Diacheiristés, que les instruye previamente en las múltiples complejidades del protocolo imperial de palacio y la etiqueta de comportamiento adecuada para tan fausta ocasión, y les informa que el señor Branas es un hombre de gran piedad en la fe Ortodoxa. En la entrevista les recibe no tan solo el co-regente imperial Branas sino también su esposa, la viuda imperial Anna de Francia, que prudentemente no participa en demasía en las conversaciones, aunque parece mostrarse divertida por la torpeza de mis señores en los aspectos relacionados con el protocolo de la corte.

Mis señores le exponen los entresijos de la conspiración del co-regente imperial de Merry tras ser introducidos por Enrico Mauroceni, y Su Alteza Imperial les realiza diversas preguntas sobre la naturaleza de la amenaza y las posibles formas de proteger al futuro Emperador Robert de Courtenay durante la ceremonia de coronación. Aunque mi señora Thubayta, haciendo gala de una gran prudencia, enmascara la naturaleza mística del ataque de los Nizari Isma’ili bajo el pretexto del uso por parte de estos de algún tipo de veneno de contacto, el co-regente imperial Branas da la impresión de entender la verdadera naturaleza subyacente de la amenaza, convenientemente oculta bajo el prudente velo de alegorías que teje mi señora.

Tras deliberar respecto a la delicada situación, Mauroceni y Branas convienen que lo más prudente será que mis señores preparen una emboscada a los asesinos Nizari Isma’ili la mañana de la coronación cuando se dirijan a la mezquita de Mezar ’Eba’h, de la que de todas formas mi señora no habla ni al señor Mauroceni ni a Su Alteza Imperial Branas. Armados de una prudencia adicional se decide también proveer al futuro Emperador Robert de alguna reliquia de entre las que restan aún en Haghia Sophia, oculta entre las ropas ceremoniales para que la gracia de Nuestro Señor le proteja de las hechicerías impuras de los asesinos musulmanes, para el caso de que la emboscada no concluya con éxito.

A sabiendas de que la voluntad del Altísimo protegerá al Emperador de brujerías impías una vez haya sido coronado, resulta ahora evidente la culpabilidad del co-regente de Merry en la forma en que hizo modificar el protocolo de la ceremonia. Según explica Su Alteza Imperial Theodoros Branas, de Merry hizo adelantar el besamanos que normalmente tendría lugar tras la ceremonia de coronación, de tal forma que él y sus invitados besen la mano de Robert de Courtenay antes de que sea ungido Emperador. Menciona así mismo que entre los acompañantes del co-regente de Merry se encuentra un individuo extranjero al que el co-regente Branas no ha visto jamás anteriormente, y cuya descripción parece coincidir con la del Nizari Isma’ili conocido como Ridwan.

Tras discutir estos asuntos, el regente Branas y el señor Mauroceni comentan entre ellos la posibilidad de que el actual podestá veneciano Jacopo Tiepolo deba abandonar el cargo en un futuro cercano para atender a mayores intereses políticos en la Serenísima República. Ambos coinciden en que es extremamente probable que Tiepolo marche pronto hacia Venecia, y en la necesidad de elegir un nuevo podestá tan pronto esto ocurra. Aunque Branas deja bien claro que él no tiene influencia en los asuntos internos de los ciudadanos de la Serenísima República, ambos convienen en que es un asunto de capital importancia para el Imperio Latino, y el co-regente Branas garantiza a Mauroceni que no olvidará la ayuda que le ha prestado al advertirle del intento de asesinato del futuro Emperador.

Cuando el regente Branas da por finalizada la reunión y mis señores se encuentran ya dispuestos a retirarse, el dignatario les conmina a quedarse con él y su esposa un tiempo más para tomar un té, dando antes permiso al señor Enrico Mauroceni y sus acompañantes para que se retiren, cosa que molesta visiblemente al Mauroceni. Ya solos, y tras hacer marchar a los soldados, el co-regente imperial pregunta a mi señora por el otro asunto que deseaban tratar, el de la desaparición del señor Aindreas Eiredopoios y los sucesos que rodearon la muerte del curtidor Damiskos a manos de Geoffroy de Merry. El muy santo padre Simón expone al Branas los motivos de sus pesquisas, esto es, la promesa que realizó al padre Scopas Dariopoulos de Selymbria, así como las cosas que ha averiguado tras hablar con el curtidor Achaeos Damiskopoulos.

La esposa de Branas, Anna de Francia, interviene en este punto, y narra al padre Simón la trágica historia de la mujer Demetria, la esposa del curtidor. Según narra la viuda imperial, la mujer había sido una amiga de su infancia en los tiempos en que se encontraba casada con el Emperador Andrónikos I Comneno el Cruel, siendo en aquella época su confidente y solaz ante la crueldad intolerable de su esposo, pero también amante de dicho emperador.

Tras la muerte de Andrónikos en el Año del Señor de MCLXXXV, el padre de Theodoros Branas, el general Alexios Branas, tomó a la amante de este y confidente de Anna bajo su protección junto con su hijo recién nacido, Alexandros. Alexios escondió a ambos con la ayuda de uno de sus vasallos, Aindreas Eiredopoios, que encargó a un curtidor de su confianza, Damiskos, que la tomara por esposa y para así mantenerla oculta. Según Theodoros Branas, el motivo principal por el que su padre decidió ocultarlos fue la condición de Alexandros de porfirogénito, es decir que había nacido en el púrpura, lo que le otorgaba grandes posibilidades de llegar a aspirar al trono en un futuro. Tras la muerte de su padre al año siguiente al rebelarse contra el nuevo emperador, Theodoros siguió manteniéndolos ocultos a través el señor Eiredopoios.

Durante el saqueo de la capital imperial en el Año de la Encarnación de MCCIV Geoffroy de Merry mancilló la honra de Demetria y mató a Alexandros Porfirogénito sin ser consciente de quienes eran. Cuando el señor Aindreas Eiredopoios, que había tomado un gran cariño por Alexandros y cuidaba de su bienestar como si fuera un hijo suyo, descubrió lo sucedido montó en cólera y se enfrentó al señor de Merry, con funestas consecuencias. Al año siguiente su hijo Sanartemides acudió a la capital e indagó sobre el paradero de su padre, descubriendo lo que había sucedido. Por desgracia como resultado de sus pesquisas el señor de Merry averiguó la identidad de Demetria y, siendo en palabras de Anna de Francia “un hombre cruel que toma gran regocijo del tormento ajeno”, además de un enconado y acérrimo enemigo de su esposo Theodoros, decidió agraviar a Anna, y a través de ella a su esposo, causándole congoja a Demetria con sus frecuentes visitas.

Al acabar la reunión, Su Alteza Imperial Theodoros comparte con mis señores su opinión de que es mejor que estos asuntos, ahora ya irrelevantes tras la muerte de madre e hijo, permanezcan secretos para evitar mayores pesares que no ayudarían a nadie. También afirma que tiene plena confianza en que la justicia del Señor verá que el culpable reciba su justo castigo, e insinúa que la información que mis señores le han proporcionado será el instrumento del Señor para que él mismo ejecute este castigo. Anna de Francia por su parte agradece al padre Simón su preocupación por el destino de la que fuera una de las pocas amigas que tuvo en su niñez, le asegura que el señor Aindreas recibió cristiana aunque anónima sepultura una vez encontraron su cuerpo, y le garantiza que su puerta estará siempre abierta en caso de que necesite alguna cosa de ella o de su marido.

Finalmente llegado el día de la coronación, el vigésimo quinto del mes de marzo, reciben esa misma madrugada mis señores una visita en la alianza de Ourobóros mientras se preparan para partir hacia la emboscada. El arché Teodoreto Criamonistes filius Rayan se presenta acompañado de Wilrich Flambonistes filius Thormod y otros dos magi de la alianza de Mikaelos Pinakion, el Quaesitor Kyrillos Jerbitonistes filius Helena y el genovés Georgios Jerbitonistes filius Zacharias, operando todos ellos en condición temporal de hoplites para apoyar a mis señores en su cacería del mago árabe invasor. Juntamente con mi señora Thubayta, el arché y los hoplites, se une también a la cacería mi muy sabio señor Hyperides Hylas Verditistes filius Euxodia, el siempre pío padre Simón, el guía árabe Khalid y varios grogs encargados de proteger a mi señor Hyperidas y mi señora Thubayta.

Poco antes del amanecer se encuentra el grupo entero apostado en el Puente de San Mikaelos Maleinos en espera de la llegada de los árabes, cuyo avance vigila Khalid, alertando a mis señores cuando se aproximan al puente mediante su leal cuervo Nychta. Una vez llegan al puente los dos árabes, pueden apreciar mis señores que van acompañados por una mujer joven y un hombre de gran tamaño, ambos embozados. Determinan mis sabios señores que se trata de dos de los djinn de Ridwan corporeizados, siendo sin duda la muchacha la ghula llamada Wahhabba, mientras que el tercer djinni, aquel que semeja un guerrero árabe, les acompaña en forma espiritual.

Tan pronto los asesinos y sus acompañantes se encuentran dentro del puente, avanzando de uno de los portones al otro, mi señor Hyperides Hylas lanza sobre el puente el aroma del sueño apacible, un poderoso hechizo que hace caer inmediatamente en un plácido sueño a todos cuantos están en el puente, a excepción del djinni inmaterial y el que está manifestado corpóreamente como un hombre de gran tamaño. Inmediatamente los hoplites Wilrich y Kyrillos arrojan sendos pilums de fuego sobre este último, pero no logran alcanzarlo antes de que aferre al hechicero Ridwan y una botellita que este porta al cinto, desapareciendo ambos al instante de forma portentosa. Los hoplites, queriendo sin duda asegurar la victoria, impelen otros dos pilums ardientes sobre Wahhabba, incinerándola por completo. Mientras tanto, el cuervo Nychta parte en persecución del djinni inmaterial, que ha emprendido la huida volando por los aires propulsado por un seco viento del desierto que no sopla sin embargo en el mundo material.

Mis señores, tras tan rotunda victoria, apresan al Nizari Isma’ili restante, aquel conocido como Dawud, y comprueban que la ghula no ha dejado cadáver tras de sí, aunque si encuentran su kemençe que contiene dos peones de vis de Mentem, y que queda temporalmente bajo custodia del arché Teodoreto para presentarlo en el inminente Tribunal, aunque tanto el arché como el Quaesitor Kyrillos no expresan duda alguna de que dicha vis corresponde a mis señores Hyperides y Thubayta. También afirman no tener duda alguna de que los hoplites serán recompensados con un psephos cada uno, y mis señores con dos psephos cada uno, por los servicios prestados al Tribunal en la detección, cacería y destrucción de la amenaza árabe.

Al cabo de unas horas, el cuervo del guía Khalid regresa, informando que ha perseguido al djinni hasta que este ha emprendido viaje más allá de las murallas de la Sagrada Constantinopla y en dirección al Mar de Mármara, sin duda escapando de vuelta a sus tierras natales. De todo ello infieren mis señores que el peligro ha pasado y que Ridwan, aunque huido, ha vuelto sin duda a su hogar, derrotado y seguro de no volver ya a acabar su nefando encargo.

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En donde se detallan los preparativos de la alianza de Ourobóros ante las posibles consecuencias de la guerra contra el Imperio de Nicea

Siendo la fecha del mes de febrero del Año de la Natividad de MCCXXI mi señor maese Kóstas Allectoros o Émporos, siempre alerta a los movimientos y actividades que se desarrollan en el gremio comercial de Constantinopla la Primera Urbe del Mundo, informa al Concilio de la alianza de Ourobóros de lo que se transpira en dichos círculos, a saber: que se dice que las tropas del noble Emperador Teodoro I Laskaris han avanzado durante el invierno ocupando buena parte de las Tróadas; que se sospecha que los barones latinos están preparándose para actuar en su contra; que a estos efectos sin duda se preparará la Flota Imperial para zarpar con tropas en cuanto lleguen los buenos climas de la primavera; y que para ello sin duda se reclutarán los bajeles comerciales presentes en la ciudad, ya que la Flota Imperial es virtualmente inexistente desde que fuera destruida durante el innoble y sanguinario saqueo de la ciudad diecisiete años ha.

A la luz de estas preocupantes nuevas, el Concilio se reúne para decidir el mejor curso de acción, en la esperanza de poder evitar que la Maia y la Celeno sean reclutadas, con las terribles consecuencias que esto tendría para mis señores. Maese Allectoros recalca que, en caso de que las nefs no pudieran partir en sus rutas este año, las pérdidas para la casa comercial serían devastadoras. Mi sabio señor propone que, de darse el caso, podrían venderse las reservas guardadas en los almacenes de la casa. De esta manera podrían llegarse a reducir las pérdidas, calculando mi sabio señor que los ingresos podrían alcanzar aproximadamente las doscientas cuarenta hyperpyra (cuarenta libras) para las ventas de las reservas de suministros herméticos, y otras tantas para las ventas de las reservas de materiales de laboratorio, quedando además los almacenes de la casa completamente vacíos, con la consecuente ausencia total de ingresos en años subsiguientes si la situación se prolongara aún más.

Ante esta peligrosa perspectiva, mis nobles señores Hyperides Hylas seguidor de Verditius, Cháris Ex Miscellanea, Eric d’Ancelin seguidor de Criamon y Thubayta Bint Al-Hasan Al-Halqa Al-Shafiyya Ex Miscellanea deciden, conjuntamente con maese Kóstas Allectoros o Émporos, que ambas nefs deben partir lo antes posible, previamente a que se declare la llamada a las armas para los bajeles comerciales. La temprana marcha de las naves impedirá que puedan llevar las cargas que venderían en Antioquía, en el Levante, y es por ello que se planean sendas escalas para ambas en las que puedan esperar a la primavera y buscar mercancías que se puedan vender en Tierra Santa. Tras largas deliberaciones, se decide que la Maia partirá hacia Tesalónica, donde maese Allectoros tiene un contacto que piensa que podrá proporcionar un buen cargamento para la venta, llevando a bordo a mi señor maese Kóstas Allectoros; mientras que la Celeno partirá hacia Atenas, donde esperará a la Maia mientras busca mercancías que poder llevar a Levante, llevando a bordo a mi señor magus Eric d’Ancelin y dos grogs.

Mis señores magi consideran también el hecho de que tendrá lugar en el mes de mayo el Tribunal de Tebas en la isla de Delos, y las dificultades inherentes a alcanzar el lugar en caso de que la guerra se prolongue durante la primavera, como parece probable. Es por ello que mi señor magus Eric de Criamon partirá con la Celeno, para desembarcar en Delos cuando ambas naves partan juntas hacia los Reinos Cruzados. Mis señores los magi Hyperides de Verditius, Cháris Ex Miscellanea y Thubayta Ex Miscellanea deciden permanecer en Ourobóros, con intención de partir por tierra o mar en primavera, de la forma que se pueda, en compañía de los magi de Xylinites y de Mikaelos Pinakion que también se dirigirán al Tribunal. Mi señora la maga Thubayta Ex Miscellanea expresa así mismo su intención de llevar con ella al guía Khalid, que la acompañara ya en su viaje desde las tierras de los infieles.

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En donde se hace recuento de las finanzas de la alianza a lo largo del año MCCXX

Siendo el final del año del Señor de MCCXX, mi señor Sofronios Diacheiristés Neocastro, chambelán de la alianza, y mi señor Philotheos Himerius Kyvernítis, castellano de la alianza, presentan ante el Concilio de la Alianza las cuentas referentes al año acabado.

La población completa de la alianza está compuesta por mi señor el magus Hyperides Hylas seguidor de Verditius, mi señora la maga Cháris Ex Miscellanea, mi señor el magus Eric d’Ancelin seguidor de Criamon, mi señora la maga Thubayta Bint Al-Hasan Al-Halqa Al-Shafiyya Ex Miscellanea, y mi señor maese Kóstas Allectoros o Émporos; el muy noble señor Theon Doukas, el castellano Philotheos Himerius Kyvernítis, el chambelán Sofronios Diacheiristés Neocastro y el escriba Dositeos Karpoforos Stefanou; el muy pío padre Simón Ristopoullos; el maestro Lysas Catacalon Dáskalos, el esbirro Theoclymenus y el guía Khalid; el armero Arinteo Flaccillo y el orfebre Leo Rizocopus; el capitán de turba Elias Moschus Polemistís, los grogs Genesio, Hyaleo, Maro y Pholo, y los mercenarios veteranos Psidias, Romanus, Frankoulio, Bardas y Kostas; el cocinero Manuel Mágeiras y los sirvientes Ktenas, Jacob, Eufasio, Mezezio, Victor, Tatico, Feliciano, Astico, Heraclono, Simeon y Zeno; los trabajadores Vitus, Sabas, Michael, Falkon, Joshua, Melitas y Manuel Ypállilos; y diez caballos.

Se hace primero recuento de los gastos de mantenimiento del armamento de los grogs. El capitán de turba, Elias Moschus Polemistís, se encuentra armado con un hacha, un escudo de torre, una armadura de escamas metálicas completa y un arco corto. Los grogs Genesio y Hyaleo se encuentran armados cada uno con una espada larga, un escudo de torre y una armadura de escamas metálicas completa, el grog Maro se encuentra armado con una espada larga, un escudo de torre, una armadura de escamas metálicas completa y un arco corto, y el grog Pholo se encuentra armado con una espada larga, un escudo de torre, una armadura de escamas metálicas completa y una alabarda. Los mercenarios veteranos Psidias, Romanus, Frankoulio y Bardas se encuentran armados cada uno con un hacha, un escudo de torre, una armadura de escamas metálicas completa y una alabarda, y el mercenario veterano Kostas se encuentra armado con un hacha, un escudo de torre, una armadura de escamas metálicas completa y una pica. El coste de mantenimiento de todo este armamento asciende a seis hyperpyra.

Los gastos en materiales consumibles varios ascienden a noventa y seis hyperpyra, pero se reducen en dieciocho hyperpyra gracias a los servicios como orfebre de maese Leo Rizocopus. Los gastos de mantenimiento del palacio ascienden a cuarenta y ocho hyperpyra. Los gastos de mantenimiento de los laboratorios de mis señores magi ascienden a veinticuatro hyperpyra. Los gastos en materiales de escritura para mis señores magi y el escriba Dositeos ascienden a treinta hyperpyra. Los gastos para alimentar a la población de la alianza ascienden a doscientas cincuenta y dos hyperpyra. Los salarios de los sirvientes, trabajadores, soldados, especialistas y demás ascienden a noventa y seis hyperpyra. Los impuestos al comercio ejercidos sobre la casa comercial por ser una casa griega, establecidos por los innobles francos y venecianos, ascienden a ciento veinte hyperpyra. Los gastos a causa de las diversas visitas de personalidades a la alianza a lo largo del año ascienden a doce hyperpyra. Finalmente, otros gastos no identificados suman la Libra de Enumerus, que asciende a seis hyperpyra.

Los viajes de las nefs de la casa comercial proporcionan unos ingresos de seiscientas sesenta hyperpyra en comercio de materiales mundanos, incluyendo unos ingresos adicionales de sesenta hyperpyra por el comercio de los vinos del muy noble señor Vasileio Eiredopoios desde Pyramus; y unos ingresos de seiscientas hyperpyra por el comercio de materiales de laboratorio e ingredientes mágicos vendidos a la Orden de Hermes a través de los miembros de Casa Mercere.

Los gastos totales de la alianza este año son, por tanto, de seiscientas setenta y dos hyperpyra, y los ingresos totales ascienden a mil doscientas sesenta hyperpyra. Las arcas de la alianza, que se encontraban vacías a principio de año, se incrementan en quinientas ochenta y ocho hyperpyra a lo largo del mismo, conteniendo a finales de año un total de quinientas ochenta y ocho hyperpyra.

Concepto hyperpyra libras
Gastos
Armamento seis una
Consumibles setenta y ocho trece
Mantenimiento del palacio cuarenta y ocho ocho
Mantenimiento de los laboratorios veinticuatro cuatro
Materiales de escritura treinta cinco
Alimentos y provisiones doscientas cincuenta y dos cuarenta y dos
Salarios noventa y seis dieciséis
Impuestos al comercio ciento veinte veinte
Visitas doce dos
Libra de Enumerus seis una
Ingresos
Materiales mundanos de Levante seiscientas cien
Vinos de Pyramus sesenta diez
Materiales mágicos de Levante seiscientas cien
Totales
Gastos totales seiscientas setenta y dos ciento doce
Ingresos totales mil doscientas sesenta doscientas diez
Arcas a principios de año vacías vacías
Arcas a finales de año quinientas ochenta y ocho noventa y ocho

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En donde se relata la preocupación de mis señores ante las noticias de la guerra con el Imperio de Nicea

Siendo el mes de noviembre del año de Nuestro Señor de MCCXX, trae nuevas a la alianza maese Kóstas Allectoros o Émporos sobre un asunto mundano de muy serio carácter y posibles implicaciones de la más grave naturaleza: según se cuenta, el Emperador Teodoro I Laskaris del Imperio de Nicea ha reunido un nutrido ejército con el que ha marchado sobre las Tróadas, encontrado escasa resistencia en su avance, a pesar de la paz forjada en el Año del Señor de MCCXIV entre él y el difunto Emperador Latino Henri de Flandes, y ratificada por la también fallecida Emperatriz Regente Yolanda el año pasado al casar a su hija Marie de Courtenay con el Emperador Teodoro. A todos ojos resulta evidente que el Emperador Teodoro está aprovechando la falta de cohesión resultante de la ausencia de un Emperador en el trono de Constantinopla, tras la muerte de la Emperatriz Regente, para lanzar una ofensiva contra los territorios latinos. Mis señores se muestran preocupados ante la posibilidad de que esta ofensiva pueda bloquear el paso por el estrecho de los Dardanelos, impidiendo el acceso al Mar Egeo y bloqueando así las dos principales rutas comerciales de la Casa Allectoros.

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En donde se detalla el contenido de la misiva recibida por maese Eric de Criamon de parte del magus Artoud de Criamon

Siendo el vigesimoquinto día del mes de octubre del Año de Nuestro Señor de MCCXX, se recibe en la casa comercial de la alianza una misiva procedente de la alianza de Xylinites, escrita por el muy sabio magus Artoud de Criamon para el siempre prudente magus Eric de Criamon.

El texto de la carta es un análisis examinando la historia de la visita de Orestes a Tauris, acompañado por su amigo Pílades, tal y como la cuenta Eurípides. Al llegar a Tauris, Orestes es hecho prisionero por los habitantes del lugar, ya que sus leyes exigen que se sacrifique a Artemisa a cualquier extranjero griego, sacrificio que llevará a cabo la sacerdotisa de Artemisa, de nombre Ifigenia. El texto aquí se extiende en las ramificaciones morales de este sacrificio, considerando la inocencia manifiesta de Orestes, que no ha cometido ningún acto innoble que le haga merecedor de ser ajusticiado, pero considerando también la falta de malicia por parte de Ifigenia, que únicamente pretende obedecer las leyes de Tauris y defender la justicia tal y como ella la entiende. Tras estas divagaciones, el texto desvela que Ifigenia es en realidad la hermana del propio Orestes, pero narra como ella no reconoce a Orestes como perteneciente a su propia sangre. Aún así, la sacerdotisa se ofrece a liberarlo a cambio únicamente de un servicio menor: que lleve una carta de ella hasta Grecia. Orestes, siendo un hombre noble, rehúsa violar las leyes de Tauris, pero ofrece a su acompañante y amigo Pílades llevar la carta mientras él se queda para ser sacrificado. Pílades, sintiendo un gran afecto por Orestes, se niega a aceptar su sacrificio, y finalmente lee la carta, que revela el parentesco entre Orestes e Ifigenia. Pílades exhorta entonces a Ifigenia a ayudar a su hermano, escapando los tres juntos sin sufrir daño. El análisis hace hincapié en la forma en que Pílades revela el lazo de parentesco que une a Orestes e Ifigenia, y en como exhorta a Ifigenia a liberar a Orestes sin condición alguna a la luz del parentesco que les une.

Un estudio crítico del texto extrae de una lectura analítica el siguiente significado implícito: que el magus Artoud se refiere en ella a la investigación llevada a cabo por el magus Teodoreto de Criamon sobre las acciones de maese Eric de Criamon en Selymbria la pasada primavera; que en la narración Orestes representa al magus Eric, mientras Ifigenia representa al magus Teodoreto y Pílades representa al mismo Artoud; que el magus Artoud no cree que mi señor d’Ancelin haya cometido delito alguno contra el Código de Hermes; que justifica las presiones del magus Teodoreto por su gran celo hacia la ley, antes que por una mala intención hacia mi señor; y que le tranquiliza afirmando que no habrá juicio contra él, especialmente a tenor de la pertenencia de todos ellos a la Casa Criamon, que debe anteponerse a esta disputa.

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En donde se narran las indagaciones sobre la alianza perdida de Ypógeios en la Santa Ciudad de Constantinopla

Siendo el octavo día del mes de octubre del año de Nuestro Señor Jesucristo de MCCXX, y tras la exploración del nivel superior del regio de la alianza, mis muy sabios señores Eric d’Ancelin seguidor de Criamon, Cháris Ex Miscellanea y Thubayta Bint Al-Hasan Al-Halqa Al-Shafiyya Ex Miscellanea deciden investigar más a fondo la historia de la anterior Alianza de Ypógeios situada en el Palacio de Nikerites, acudiendo para ello a ver al magus Tedoroeto seguidor de Criamon, de la Alianza de Xylinites.

Durante esta reunión, el magus Teodoreto interroga ampliamente en su condición de arché al noble Eric d’Ancelin sobre las actividades que este llevara a cabo en la ciudad de Selymbria el pasado julio, de las que ha tenido noticia por la reciente e inoportuna visita de la joven Dama Hannelora, hija del señor Vasileio Eiredopoios, que acudiera el día anterior al monasterio de Xylinites en busca del magus d’Ancelin, creyendo erróneamente que este era un monje que residía allí. Tras algunas disquisiciones sobre los actos del señor d’Ancelin en dicha ciudad, queda establecido que, aunque dicho magus actuó por cuenta de un poderoso noble mundano, Enrico Mauroceni, sus acciones no incurrían en cargos de interferencia con los mundanos por no atraer la ira de los mundanos sobre sus sodales, y por no utilizar ningún tipo de magia hermética en el transcurso de la investigación llevada a cabo a instancias de los Mauroceni.

Respecto a la historia de la Alianza de Ypógeios, Teodoreto les hace saber que dicha alianza fue fundada en el Año del Señor de MCCVI por los magi Antikles Periergos seguidor de Jerbiton, Polydora Charopós seguidora de Tytalus, Silenos Panagopoulos seguidor de Jerbiton y Cilla Ánthisi seguidora de Merinita, y existió en la ciudad durante aproximadamente cuatro años, hasta desaparecer misteriosamente en el Año del Señor de MCCX. Además, confirma que el símbolo grabado en el posible talismán encontrado en posesión del cadáver calcinado se corresponde al sigil del magus Silenos Panagopoulos. Narra también que, durante su existencia, los magi de Ypógeios contactaron con ellos con la intención de comerciar grandes cantidades de vis de Intellego por vis de otras Artes, en cantidades de alrededor de una torre de dicha vis (esto es, diez peones). Esto llama la atención de mis señores, ya que las fuentes de vis de la alianza consisten exclusivamente en las Artes de Rego y Vim, sin ninguna fuente conocida de la Técnica de Intellego. El magus Criamon informa también a mis señores que, tras la desaparición de la alianza de Ypógeios, se llevó a cabo una investigación hermética oficial al respecto, dirigida por el magus Georgios de Jerbiton de la alianza de la Tabula de Mikaelos, que era arché en aquella época, y con quien les recomienda hablar para obtener más información.

Considerando el mejor curso de acción para proseguir la investigación, mis señores deciden solicitar al muy noble señor Kóstas Allectoros o Émporos, socio comercial de la Alianza de Ourobóros, que indague entre los contactos comerciales de la ciudad, y al esbirro Theoclymenus y el guía Khalid que intenten obtener más información entre los mundanos de los alrededores del palacio, llevándoles estas investigaciones alrededor de una semana de trabajos.

Theoclymenus y Khalid indagan en el mercado cercano al palacio, localizando a algunos pequeños comerciantes a los que la alianza dejó algo de dinero en deuda al desaparecer. Estos les explican cómo, simplemente, los miembros de la alianza desaparecieron un buen día. Cuando las autoridades acudieron a investigar encontraron el palacio completamente vacío, y con señas que parecían indicar que los habitantes habían desaparecido sin repentinamente, tales como platos en la mesa, fogones encendidos, y demás. No se encontró, sin embargo, señal alguna de lucha, y las autoridades requisaron los bienes que se encontraron, repartiéndolos entre los acreedores. El mercader relata como, por ejemplo, él recibió como único pago un libro para el que no tenía ningún interés y que, afortunadamente para él, logró vender a un convento poco después, el de Xylinites. Preguntado respecto a la presencia de gatos, el mercader recuerda que estos eran muy comunes en el palacio en los tiempos de los Nikerites pero que, desde el asesinato de estos durante el abyecto saqueo de la ciudad, no se han vuelto a ver en las inmediaciones del edificio en las grandes cantidades que eran habituales por entonces.

Tras estas pesquisas, Khalid acude a los círculos de teatro y entretenimiento de la ciudad, averiguando que los magi de la alianza contrataban con frecuencia los servicios de actores y bailarinas, y celebrando actuaciones y obras al menos una vez por semana, siendo especialmente cercanos a las artes los magi Antikles Periergos y Silenos Panagopoulos. Este último parecía tener también un interés especial por los servicios íntimos de algunas de las bailarinas, que no tenían problema en complacer sus necesidades carnales por unos pequeños recargos. Los actores también habían tratado en ocasiones con la maga Polydora Charopós, de la que tenían una pobre opinión a pesar de sus intentos por mostrarse amistosa, probablemente a causa de los efectos de su Don. Por otra parte, parece ser que no habían tenido mucho contacto con la maga Cilla Ánthisi, a la que simplemente habían visto por el palacio en alguna ocasión escasa.

Por su parte, maese Allectoros indaga en el Gremio Comercial de la ciudad, averiguando que la alianza de Ypógeios subsistía principalmente como artesanos manufacturando libros, papel y material de laboratorio de vidrio, una buena parte de los cuales maese Allectoros piensa que se vendía dentro de la misma Orden de Hermes, a tenor de la disparidad entre las materias primas que compraban y los productos manufacturados que vendían entre los comerciantes mundanos. También localiza a uno de sus proveedores de materias primas, Thales de la familia Nasso, en cuyo empleo encuentra a tres supervivientes de la desgraciada alianza: un agente comercial llamado Lemnos, que se encontraba fuera del palacio cuando acaeció la desgracia, y los dos grogs que lo acompañaban. Interrogando a Lemnos, este le cuenta que lo que recuerda, a saber: que todos los habitantes de la alianza desaparecieron sin dejar rastro, tal y como ya se sabía por las indagaciones de Theoclymenus y Khalid; que poco antes de la desaparición habían visitado la alianza los magi Syagricus seguidor de Jerbiton y Evantia seguidora de Jerbiton, marchándose unos días antes de que desapareciera la alianza; y que el magus Antikles Periergos se había enfadado bastante unos días antes de la desaparición, porque se habían escapado algunas de las serpientes que tenían capturadas.

Finalmente, maese Allectoros averigua también, consultando los registros imperiales de la burocracia de la corte, que el Palacio de Nikerites había pertenecido a la familia Nikerites desde que se tiene constancia, y que dicha familia, exterminada en su totalidad durante el repugnante saqueo de la Ciudad de Dios de Constantinopla, había trazado sus raíces hasta la fundación de la ciudad por el Emperador Constantino, en el Año de Nuestro Señor de CCCXXX, bajo el nombre de Nova Roma Constantinopolis.

Tras estas averiguaciones, mis señores Eric d’Ancelin y Thubayta Al-Shafiyya se dirigen a la Alianza de la Tabula de Mikaelos, ya en el vigésimo segundo día del mes, para entrevistarse con Georgios de Jerbiton. Allí les recibe el magus Wilrich de Casa Flambeau, un enérgico y fervientemente cristiano miembro de la orden de origen germánico que acudió a Constantinopla junto a la Cuarta Cruzada pero que, al ver las atrocidades de los cruzados, se unió a los defensores de la Joya del Mediterráneo contra los cruzados, a los que tacha sin rubor de apóstatas y diabolistas. Les cuenta con fervor como batalló personalmente contra demonios que apoyaban a los cruzados durante la defensa de la Ciudad Santa, y como fue testigo él mismo de la terrible lucha en el Hipódromo entre la Hagka, una inmensa águila de dos cabezas que ha sido siempre la divina defensora del Imperio y parte del escudo de armas de la Ciudad, y una bestial criatura infernal, un demonio en la forma de un enorme leopardo negro bicéfalo alado, grande como un elefante. El vencedor del combate fue finalmente, según Wilrich, la criatura infernal, que hizo huir a la Hagka, gravemente herida. También según el Flambeau, el diabólico leopardo poseía una resistencia mágica que sus conjuros no lograron penetrar y, acorde a sus cálculos, de alrededor de décima magnitud. También afirma fervientemente el pío magus que todos los venecianos son diabolistas y consortes con demonios, y que el mismo Papa de Roma, Su Santidad Honorius Tertius, es un agente de Satán, pervertido por el Maligno o tal vez incluso consciente seguidor del Enemigo.

Enardecido por su narración, el magus Wilrich les hace partícipes de las aspiraciones de la alianza de la Tabula de Mikaelos, cuyo objetivo según él consiste en combatir contra las fuerzas infernales traídas por los venecianos al Imperio en general, y concretamente a Constantinopla de los Puertos, para restaurar así la grandeza de la Capital Imperial expulsando a los invasores latinos. A este efecto se encuentran embarcados en estos momentos en la búsqueda del paladio, un objeto que se encontraba guardado en una cámara bajo la Columna de Constantino junto a otras reliquias: doce cestas que contenían los fragmentos de las hogazas y pescados con los que Jesucristo alimentó a cinco mil, el hacha utilizada por Noé para construir el Arca, el frasco que contenía el perfume que la Magdalena vertió sobre la cabeza del Señor, y las cruces de los dos ladrones que fueran crucificados junto a Él en el Gólgota. Si el paladio y todas estas reliquias fueran restituidos, la guarda que protegiera otrora las murallas de Constantinopla contra los invasores sería restaurada. Es por ello, explica Wilrich, que justo antes del saqueo de la ciudad estos objetos fueron robados por alguien desconocido, pero que sin duda trabajaba para las Fuerzas del Maligno.

Tras la conversación con el magus Wilrich, mis señores hablan finalmente con el magus Georgios seguidor de Jerbiton, el que encabezara la investigación de la desaparición de la alianza de Ypógeios. Este les explica, con una actitud franca y abierta, que efectivamente investigó la desaparición de los magi de Ypógeios, junto a Teodoreto de Xylinites, y que al investigar encontraron el palacio completamente vacío, llamándoles especialmente la atención que el aura de la alianza había desaparecido, siendo sustituida por un aura divina de tercera potencia. Descubrieron entonces que se había generado un regio en el lugar, a donde había sido transportada el aura mágica de quinta potencia que fuera normal en la alianza, y obtuvieron acceso a dicho regio, no sin dificultades. Allí encontraron los cadáveres de los habitantes de la alianza, entre claras señales de combate, y los cadáveres de varias serpientes mágicas, destacando especialmente una de enorme tamaño de una veintena de yardas de longitud.

Tras examinar el regio, contactaron con el magus Syagricus, viajando a la Alianza del Jardín de Moero donde este reside, no sin alguna dificultad, y entrevistándose con él y con la maga Evantia. Syagricus se mostró colaborador y abierto, según explica el magus Georgios, pero Evantia fue algo esquiva y reacia a colaborar. Ambos les explicaron lo que sabían y les hablaron de la existencia de un regio con un aura de séptima potencia donde habitaba una mujer que parecía ser algún tipo de oráculo, y para acceder al cual los magi de Ypógeios se habían puesto en contacto con Evantia, dada su conocida experiencia en el área de las regiones. A la luz de esta información dedujeron ellos que no se había generado espontáneamente un regio, sino un nuevo nivel de un regio ya existente, suceso mucho menos inaudito que la primera hipótesis que habían barajado.

A su vuelta, los magi Georgios y Teodoreto intentaron acceder al nivel superior del regio, sin éxito. Tampoco lograron, en ningún momento de la investigación, hablar con Ypógeios, el genii loci del palacio y patrón de la alianza del mismo nombre.

Finalmente, la comisión de investigación decidió que la aparición del nuevo nivel del regio debía haber sido el resultado de un experimento desastroso de laboratorio, y que los magi debieron morir a manos de las serpientes, por motivos desconocidos, aunque sus cuerpos nunca fueron encontrados. A los tres años se les dio oficialmente por muertos.

Haghia SophiaTras conversar con el magus Georgios, mis señores Eric de Criamon, Cháris Ex Miscellanea y Thubayta Ex Miscellanea acompañan a Wilrich de Flambeau a la catedral de Haghia Sophia, donde constatan que, tal y como les explicó el germánico, existe una poderosa aura de naturaleza infernal en la nave central, que mi señor d’Ancelin confirma que es de aproximadamente séptima potencia. El santo padre Simón Ristopoullos visita posteriormente la catedral acompañado de Theoclymenus, bajando también a las criptas que hay bajo la nave central en compañía de un sacerdote, y entre ambos constatan que el origen del aura es, efectivamente, el asesinato de más de un millar de sacerdotes y fieles ortodoxos inocentes a manos de los cruzados, durante el saqueo de la ciudad, y que la nefasta aura se adscribe únicamente a la nave, sin permear a las criptas que hay debajo.

No pasa desapercibido al vivo intelecto de mis siempre sabios señores una cierta disparidad entre lo narrado por el magus Teodoreto de Xylinites, y lo narrado por el magus Georgios de la Tabula de Mikaelos, ya que el primero afirmó no haber participado en la investigación, mientras el segundo declaró haberla realizado juntamente al primero. Extrañados por este hecho, mi señor Eric d’Ancelin escribe sendas misivas a ambos citándolos en Ourobóros, donde les confronta con tan singular paradoja. Ambos magi se reafirman en su versión, y se muestran muy extrañados por la del otro, así que se decide consultar con los grogs de ambas alianzas. Tanto los de Xylinites como los de la Tabula de Mikaelos afirman que el magus Georgios realizó la investigación él solo, de lo cual los magi deducen que los recuerdos del Jerbiton han sido alterados.

Recapitulando sobre su memoria de los acontecimientos, Georgios se da cuenta que en sus recuerdos él entregó a Teodoreto el libro que encontraron en Ypógeios y que contenía los textos de laboratorio de Antikles Periergos durante los cuatro años de existencia de la alianza, así como las reservas de vis que encontraron, que subían a un monto total de alrededor de tres reinas de vis (esto es, unos trecientos peones). Sin embargo, Teodoreto afirma no saber nada de todo esto, y explica así mismo que Georgios declaró en la vista en el Tribunal que no se había encontrado nada en Ypógeios, otro hecho que no coincide con los recuerdos del Jerbiton. También habla el magus Georgios sobre un asalto pirata que sufrieron en el viaje de vuelta de visitar la alianza del Jardín de Moero, que en sus recuerdos se saldó al hundir Teodoreto la nave insignia de los saqueadores, mientras que los grogs que le acompañaban aseguran que Teodoreto no iba en el viaje, y que la nave en verdad asaltó el barco en el que viajaban, luchando brevemente con la tripulación antes de ser expulsados de vuelta a su propia embarcación.

Los magi postulan varias hipótesis respecto a lo sucedido a la memoria del magus Georgios, pero ninguna se muestra suficientemente satisfactoria: ¿Si el objetivo era obtener la vis y el libro, por qué no borrar totalmente su existencia de su memoria, ya que claramente el autor podía eliminar recuerdos, como el del contenido de los textos de laboratorio? ¿Si el falso recuerdo es el resultado de un Ocaso del magus Georgios, por qué no recuerda haber entrado en Ocaso, ni había cambiado su comportamiento en ningún aspecto? ¿Si Teodoreto o Georgios mienten, por qué descubrir su propia mentira dirigiendo a mis señores a hablar con el otro? Y finalmente, ¿por qué no alterar también la memoria de los grogs que acompañaban al magus Georgios de Jerbiton en la investigación de Ypógeios y en el viaje al Jardín de Moero?

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En donde se relata como un gato condujo a los magi de la Alianza hasta un nuevo nivel desconocido del regio, y lo que allí encontraron

Siendo el séptimo día del mes de octubre del año de Jesucristo Pantokrator de MCCXX, el siempre mensurado maese Hyperides Hylas de Verditius encuentra en su paseo matutino por las dependencias de la alianza un gato que, en contra de lo que es habitual en los animales carentes de conocimiento o intelecto, no se muestra espantado por su presencia ni intimidado por los efluvios místicos que de su Don emanan. Espoleado por la curiosidad ante este suceso sorprendente, maese Hylas decide seguir a este peculiar animal, que parece interesado en conducirle a una zona todavía sin limpiar de la alianza. Allí, en uno de los pasillos que parten del patio principal, parece instarle a seguirle más allá de una sección en la que el techo se ha derrumbado, bloqueando el paso.

Maese Hylas, según la dignidad de su condición de prohombre, hace llamar a unos sirvientes para que procedan a limpiar los escombros. Mientras los sirvientes proceden a franquear el acceso, maese Hylas envía siguiendo los dictados de la prudencia a investigar al innoble Theoclymenus y al guía infiel que trajera consigo la maga Thubayta Al-Shafiyya, el árabe Khalid. Estos avanzan más allá de los trabajos de limpieza, siguiendo al felino por unas escaleras que descienden a una cámara bajo tierra constituida en su mayor parte por un estanque subterráneo artificial con varios canales que se adentran en la oscuridad, donde el minino parece instarles a seguirle por la única salida que no es un canal, un arco a través del cual Theoclymenus asegura que se puede acceder a otro nivel del regio en el que se alza el palacio de la alianza. Movidos por la cautela, los dos siervos retroceden para informar a su amo, que ejerce su siempre buen juicio y resuelve poner estos hechos en conocimiento del resto del Consejo de Miembros, convocando una reunión de carácter excepcional.

Reunidos pues los muy sabios magi de la Orden de Hermes Hyperides Hylas seguidor de Verditius, Cháris Ex Miscellanea, Eric d’Ancelin seguidor de Criamon y Thubayta Bint Al-Hasan Al-Halqa Al-Shafiyya Ex Miscellanea, expone el magus Hyperides Hylas lo acontecido, y se decide por votación unánime investigar la cámara y al inusual felino. A este fin se reúne una expedición encabezada por los magi Hyperides Hylas de Verditius, Eric d’Ancelin de Criamon y Cháris Ex Miscellanea, y compuesta del capitán Elias Moschus, los grogs Genesio, Hyaleo y Pholo, y el guía Theoclymenus. Para la expedición se asigna a Pholo el papel de grog escudo del magus Hylas, a Hyaleo el de grog escudo de la maga Cháris y a Genesio el de grog escudo del magus d’Ancelin. Como medida de seguridad en caso de que se encuentren problemas, el Consejo de Miembros aprueba que los magi de la expedición lleven consigo parte de las reservas de vis de la alianza, para disponer de ellas en caso de emergencia, tomando consigo maese Hylas dos peones de Rego y maese d’Ancelin tres peones de Rego.

El grupo regresa a la cámara subterránea, donde el gato sigue esperándoles, conduciéndoles por el pórtico hacia una escalera que asciende de nuevo. Theoclymenus, gracias a sus extrañas dotes oculares, dice percibir que han penetrado en un nivel superior del regio, y los magi confirman que se encuentran ahora en un aura de séptima potencia, aparentemente un nivel superior del regio hasta ahora desconocido. La escalera les conduce de vuelta al patio principal con columnas, pero pronto se aperciben de discrepancias con el patio que ya conocen, ya que la construcción aquí resulta reminiscente del estilo arquitectónico clásico, los edificios que rodean el claustro tan solo tienen una planta de altura, el jardín se encuentra poco cuidado y poblado de hierbas altas, y la figura del estanque central, que debiera ser una estatua de un pez de cuya boca brota ocasionalmente un poquito de agua, hay una fuente con una estatua de una mujer con los ojos vendados sosteniendo un ánfora, de la que mana agua constantemente.

Decidiendo ignorar al felino, la expedición se dirige al pórtico que da acceso al patio posterior, donde se encuentran los sanctum de los magi. La antesala del pórtico está decorada con un fresco a lo largo de sus paredes que muestra a una mujer sentada sobre un taburete de tres patas recibiendo a una cola de hombres, y que la muy perspicaz maga Cháris Ex Miscellanea indica que le resulta reminiscente de las representaciones de oráculos y sibilas, que habitualmente se muestran sentadas sobre taburetes similares. Esta antesala contiene otro portal, que en lugar de franquear el acceso al patio posterior, da en este caso paso al exterior del edificio, que parece limitarse únicamente al patio principal y las salas que lo rodean. Al otro lado del dintel se puede ver un claro de hierba alta con una gran roca de la que mana un manantial de agua que se acumula en un pequeño estanque natural a su pie, rodeado todo ello por un bosque de higueras bajas. Los muy sabios magus comentan entre sí, sorprendidos, que este nivel del regio parece ser mucho mayor de lo esperado por ellos.

Encontrándose ya prestos a acceder al claro, la preclara intuición de la compasiva maga Cháris la impulsa a advertir al grupo de un peligro inminente, y el sicario Theoclymenus haciendo alarde de una aguda perspicacia advierte de la presencia entre la hierba de pequeñas serpientes amarillas con marcas de diamantes negras en la espalda, deteniendo a una de ellas antes de que pueda atacar a Genesio. Considerando el peligro de la situación, y ante la insistencia del felino que parece estar intentando atraer la atención del muy prudente magus Hylas de vuelta hacia el patio, mis señores deciden regresar al patio, siguiendo al minino que les conduce hacia una de las salas que lo rodean antes de desaparecer saltando al exterior por una ventana. Allí el grupo encuentra una pavorosa escena, pues la sala se encuentra completamente calcinada, con un largo banco de piedra en el centro que ha sido desplazado por un extremo hasta la pared posteriormente a la incineración de la estancia, y el cadáver al fondo de una persona, a penas ya un esqueleto carbonizado, que parece haber muerto sujetando un nutrido conjunto de pergaminos entre sus brazos, también completamente abrasados.

Un primer examen de los pergaminos quemados permite recobrar algunos fragmentos aún legibles, pero escasos y difíciles de relacionar. Tras una lectura de los mismos, el siempre lúcido magus d’Ancelin dice pensar que se trata de alguna especie de diario de uno de los magi de la alianza de Ypógeios, la anterior alianza que estuvo instalada en este palacio de Nikerites. La maga Cháris cree recordar que dicha alianza estuvo asentada aquí poco después del sangriento, aborrecible, execrable, abominable saqueo de la más grande, santa e ilustre de todas las ciudades de la cristiandad, Constantinopla, Puerto del Mediterráneo, devastada por la codicia y la sed de sangre de los falsos cruzados heréticos y apóstatas a la Fe. Sin embargo, la compasiva maga no recuerda con precisión los detalles de aquella alianza perdida, ni los pormenores de las circunstancias de su desaparición.

A la luz de la narración de los textos, mis señores intentan comunicarse con el espíritu del palacio de Nikerites, que les responde incluso en este nivel superior del regio, pero se muestra reacio a contestar preguntas relativas a los habitantes de la anterior alianza, manifestando únicamente que desaparecieron por no hacer caso a sus consejos, y conminando a mis señores a abandonar el lugar y volver al nivel inferior del regio.

Mis atentos señores conjeturan la posibilidad de que el cadáver encontrado pudiera ser el de uno de los magi de aquella desdichada alianza, especialmente a tenor de un objeto que pende aún de su cuello, y que los preclaros magi coinciden en pensar que pudiera tratarse de su talismán. Mientras maese d’Ancelin prosigue la exploración del lugar con Theoclymenus, mi señor Hylas y mi señora Cháris prosiguen el examen de la sala, llegando a varias hábiles conclusiones, como que el cadáver lleva muerto al menos una década a tenor de su estado actual; que el banco fue movido mediante la magia, ya que no hay marca alguna en el hollín de manos que lo empujaran; que al moverlo impactó con fuerza contra la pared, hiriendo a alguien que llevaba ropajes blancos vaporosos, probablemente un vestido de mujer; que esta persona salió caminando, descalza y herida, después de recibir el golpe, aunque el deterioro de las huellas a causa del tiempo transcurrido desde que se dejaran y el paso de varios animales pequeños por el lugar impiden determinar el tamaño del autor, su género u otra información útil; y que se encontraba ya dentro de la sala cuando esta fue incinerada, pues hay marcas de salida en el hollín, pero no de entrada.

Mapa del nivel superior del regio

Al tiempo que esto ocurre, mi señor el magus d’Ancelin explora otras estancias del claustro, enviando a su sicario Theoclymenus por delante a recabar similar información. Este último encuentra una sala llena de ánforas aparentemente de vino, algunas de ellas rotas; otra sala con el techo hundido, partiendo una gran mesa de piedra que había en el centro, con los escombros sembrados de viales rotos, restos de cristal, y otros objetos que podrían hacer pensar en un laboratorio hermético; otra sala llena de pequeños fragmentos de terracota en los que hay textos inscritos que pasa a examinar el muy ilustre señor d’Ancelin; otra sala vacía; y una antesala recibidor con grandes portones rotos, que da al exterior del edificio por la parte frontal, permitiendo a Theoclymenus observar unos establos de madera arruinados junto a la entrada, por la parte de fuera, y un camino que se aleja del edificio, adentrándose en el bosque de higueras.

El examen de los fragmentos de terracota lleva al preclaro magus d’Ancelin a pensar que pudiera tratarse de un registro de respuestas de un oráculo de algún tipo, aunque la ausencia de un registro de las preguntas dificulta interpretar las respuestas o incluso confirmar si la teoría es correcta. Entre los escritos que revisa, unos pocos de entre lo que a primera impresión parecen más de doscientos fragmentos, encuentra textos como “Las pezuñas del caballo hollarán la media luna” o “El águila bicéfala devorará a la negra pantera alada”.

Todo este proceso de investigación, sin embargo, se ve repentinamente interrumpido ante el ataque de unas pequeñas pero numerosas serpientes, prontamente avistadas por el vigilante Theoclymenus, que da la voz de alarma al advertir que se acercan entre las hierbas del patio. Los grogs se aprestan a defender a los magi a su cuidado, rebanando las serpientes con tanta presteza como pueden mientras evitan sus mordeduras, sin duda venenosas, y ninguno se aplica tan eficazmente en esta tarea como el enérgico Theoclymenus, que en ocasiones llega a decapitar a dos y hasta tres serpientes de un solo sesgo de espada. Sin embargo, la aparición de nuevas y mayores áspides, estas de naturaleza mística según mis señores magi, obliga al grupo a replegarse, pues las sierpes mágicas escupen un veneno de índole no natural que abate a Genesio y Pholo. No es sino la oportuna aparición de mi señora Cháris, habiendo tomado sabiamente la forma de una temible águila, que aterra a los ofidios y provoca que se retiren amedrentados, proveyendo al grupo del espacio necesario para retirarse a la escalera, abandonando el nivel del regio, pero con el temple y la disciplina necesarios para no dejar atrás a los caídos, y para llevarse consigo los cadáveres de las serpientes mágicas, que mis señores determinan posteriormente que contienen un total de diez peones de vis de Animal, a razón de dos peones por serpiente.

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En donde se relata la llegada de una misiva de la Tabula de Mikaelos y la respuesta que se le dio

En fecha del tercer día del mes de octubre del Año de Nuestro Señor de MCCXX, es llegada a la alianza de Ourobóros una misiva procedente de la alianza de la Tabula de Mikaelos que, siguiendo la costumbre hermética en el Tribunal, relata de forma alegórica una historia de la que puede desprenderse el auténtico significado del mensaje. Junto con la misiva se encuentra también una pequeña piedra conteniendo un peón de vis de Terram, un obsequio sin duda como muestra de buena voluntad.

En la historia contenida en el mensaje se relata cómo un individuo de nombre Fylakas, un hombre de tez cenicienta, pasea por Constantinopla la Grande, Joya y Corona del Mundo, encontrando en su deambular un palacio en ruinas. Tomado por la curiosidad, Fylakas entra en el palacio, visitando sus salas y admirando la grandeza de la que otrora gozara. Durante este periplo, Fylakas encuentra al espíritu del palacio, que le da la bienvenida al mismo, intercambiando ambos regalos de buena voluntad y entablando una discusión filosófica sobre la naturaleza de la colaboración y los beneficios de la misma. De la conversación derivan ambos la conclusión de que podrían trabajar juntos para devolver la grandeza a su ciudad y convencer a sus hermanos de que colaboren en tan noble misión; coincidiendo también que sería beneficioso para este proyecto contar con la ayuda de su tercer hermano, algo distanciado y alejado de estos asuntos. Tras la conversación, Fylakas abandona el palacio, despidiéndose amistosamente de su anfitrión y deseándole todo lo mejor, expresando así mismo el deseo de verle pronto cuando toda la familia se reúna en fecha cercana, momento en el que espera que sin duda le apoye en sus intentos de convencer a sus mutuos hermanos de la importancia de su objetivo común.

Mi muy sabio señor Hyperides Hylas seguidor de Verditius y mi muy noble señora Cháris Ex Miscellanea tienen a bien interpretar el contenido de la misiva para el resto de magi de la alianza, Eric d’Ancelin seguidor de Criamon y Thubayta Bint Al-Hasan Al-Halqa Al-Shafiyya Ex Miscellanea, partiendo de la comprensión de que Fylakas representa a la misma alianza de la Tabula de Mikaelos, ya que su nombre coincide con el del patrón de esta alianza; que el palacio en ruina representa a la propia alianza de Ourobóros; que el tercer hermano representa a la alianza de Xylinites, tercera y última alianza hermética de la ciudad; y que la familia representa a la Orden o al Tribunal, y la cercana reunión representa el Tribunal que tendrá lugar el próximo año del Señor de MCCXXI. Partiendo de estas bases, extraen el siguiente significado: que la alianza de la Tabula de Mikaelos da la bienvenida a nuestra alianza de Ourobóros a Constantinopla la de los Mil Puertos, al Tribunal de Tebas, y a la Orden de Hermes en general; que les expone su voluntad de trabajar juntos para restaurar la grandeza de la muy noble Constantinopla, Ciudad Entre Ciudades, propósito que por otra parte es el objetivo al que está oficialmente dedicada la alianza de la Tabula de Mikaelos; que les insta a ayudarles a convencer a los magi de la alianza de Xylinites para que se unan a esta causea; y finalmente que les ruega que les den su apoyo en las votaciones del Tribunal del año próximo en las cuestiones relativas a este asunto.

Con estas cuestiones en mente, mis nobles y sabios señores discuten la respuesta más adecuada que enviar a la alianza de la Tabula de Mikaelos, llegando finalmente a la conclusión de que lo más adecuado es mantener una posición neutral respecto a estos asuntos políticos, en los que no están aún muy versados, especialmente a tenor de su desconocimiento de la situación política del Tribunal. Coinciden sin embargo en que no es prudente rechazar de plano la invitación, intentando mantenerse en la fina línea en la cual ni se acepta ni se rechaza la oferta. La respuesta es redactada con buena mesura y buen hacer por maese Hyperides Hylas, y enviada de vuelta a la alianza de la Tabula de Mikaelos junto con un obsequio de un peón de vis de Rego.

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En donde se relata el nacimiento de Europa, hija de Cháris Ex Miscellanea

Habiendo llegado el vigésimo tercer día de agosto del Año de Cristo Pantokrator de MCCXX, la muy benévola, compasiva y bondadosa Cháris Ex Miscellanea, en estado de buena esperanza durante la mayor parte de este dichoso año, rompe finalmente aguas, empezando las labores de parto bajo la diligente asistencia de la comadrona Lede, escogida personalmente por la maga para ello. Tras seis horas de alumbramiento, y sin ningún incidente o ni contratiempo, da a luz a una niña sana de ojos azules y buen peso.

La niña es bautizada bajo la fe Ortodoxa en la capilla de la alianza por el padre Simón Ristopoullos al tercer día, con el nombre cristiano de Europa.

Durante los primeros meses, como es habitual, los ojos cambian progresivamente de color, pero tiene lugar el siguiente portento: que tan solo uno de ellos se oscurece, tomando paulatinamente el color castaño, mientras el otro conserva el tono azul de su nacimiento.

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En donde se relata cómo la Alianza evitó que se enviara uno de sus navíos ayudando a un comerciante veneciano a investigar a la familia de su futuro yerno

Con motivo de la Quinta Cruzada declarada por Su Santidad el Papa Innocentius Tertius de Roma e iniciada por su sucesor, Su Santidad Honorius Tertius, el Imperio Latino de Constantinopla se encuentra en la necesaria obligación de colaborar al esfuerzo de la Guerra Santa enviando cuantos bajeles de guerra pudiera al asedio de Damietta, que se iniciara en el Año de Nuestro Señor de MCCXVIII y sigue hasta el día presente. A este efecto, el Consejo Imperial regente declara en el vigésimo tercer día del mes de julio del año de Nuestro Señor de MCCXX una leva sobre los navíos comerciales de la ciudad para que sean enviados a Damietta, dejando a discreción del Gremio Comercial la selección de aquellos bajeles que debieran cumplir con esta obligación. La Celeno, una de las dos embarcaciones de la casa comercial de Allectoros de la que es socia la Alianza de Ouróboros, junto con la Maia (ambas son nefs o cocas), se encuentra en estas fechas anclada en el puerto de Constantinopla, Encrucijada del Mundo, arriesgando pues ser designada por el Gremio. Acaece que el Gremio está controlado por los comerciantes francos, especialmente aquellos de origen veneciano, ante lo cual el muy noble maese Kóstas Allectoros o Émporos alberga sospechas respecto a que estos orquestarán que el envío esté compuesto principalmente por bajeles griegos.

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En un intento de decantar la votación para que la Celeno no sea elegida entre aquellos navíos que deberán cumplir las obligaciones del Gremio, el siempre inspirado maese Kóstas Allectoros se pone en contacto con un importante miembro de la familia Mauroceni, el muy poderoso e influyente Enrico Mauroceni, para solicitarle que intente decantar la votación de tal forma que la Celeno quede excluido de la lista. El señor Enrico Mauroceni accede a ayudar a la casa comercial, a cambio de que esta le ayude a él en un asunto familiar. Según ha oído decir, la casa comercial tiene tratos con la Orden de Hermes, de la que tiene un vago conocimiento y la idea de que se trata de una orden mística de sabios y hechiceros. A cambio de su ayuda en la selección de barcos, sugiere a Kostas Allectoros que la casa comercial podría usar sus influencias en la Orden de Hermes para que estos investiguen a una familia noble y mercante griega con la que va a casar a una de sus hijas, María Mauroceni, ya que corren rumores de que esta familia, los Eiredopoios, tienen tratos con criaturas sobrenaturales de los mares, a los que deben la buena fortuna que experimentan sus barcos, famosos por no sufrir nunca los embates de la tormenta. Según Enrico Mauroceni, cuentan los rumores que Sanartemidos Eiredopoios, el señor de la familia, está casado con una Nereida o Silke, que arrebató al mar robándole su velo, y a cuya influencia debe su buena fortuna.

Aprovechando una visita a Selymbria, población donde habita el señor Eiredopoios, que realizará el enviado de la familia Mauroceni David Sipeio, en el cuarto día del mes de agosto, para atender una celebración realizada por Sanartemidos Eiredopoios con motivo de las próximas nupcias de su hijo Phineas Eiredopoios y María Mauroceni, el muy noble y sabio Eric d’Ancelin acompaña al enviado de la familia Mauroceni para poder así investigar a la familia Eiredopoios. Le acompañan maese Allectoros y el padre Simón Ristopoullos, junto con un grupo de cuatro grogs destinados a velar por su seguridad. Paralelamente, Theoclymenus es enviado a Selymbria en secreto, viajando en solitario, para realizar investigaciones adicionales que puedan beneficiarse de una mayor discreción.

Tras tres días de viaje, Theoclymenus llega a las inmediaciones de Selymbria, acampando cerca de la playa que ocupa la cala adyacente a la desembocadura del río en la que se encuentra la población. El mismo día, pero al atardecer, la comitiva del enviado David Sipeio arriba a Selymbria con mis señores, que han tenido ocasión de conocer al resto de integrantes de la compañía, el consejero Carlo Aggrinio y los cuatro hombres de armas de los Mauroceni que velan por su seguridad. Una vez en Selymbria, son recibidos en el castillo con agasajo por el señor Sanartemidos Eiredopoios, y su castellano Aetos. Tienen allí la ocasión de conocer a la esposa del señor Sanartemidos, Vesna, y a su hijo Phineas, prometido de María Mauroceni. También tienen ocasión de conocer a algunos otros invitados al festín, entre los que se encuentra el hermano del señor Sanartemidos, Vasileio Eiredopoios, que ha acudido junto a su esposa Andrómeda y su joven hija Hannelora, y la hija del señor Sanartemidos, Livana, junto a su marido Kalchias y el infante hijo de ambos, Eurus, de cuatro años de edad.

El pío padre Simón, por su parte, se instala en el pueblo en la iglesia dedicada a San Ictícola de los peces, bajo la hospitalidad del anciano sacerdote Scopas Dariopoulos, pudiendo conocer a su esposa Lysandra. Mientras tanto, el siempre prudente maese Allectoros aprovecha la ocasión para entablar contacto con Vasileio Eiredopoios, comerciante local en la cercana Pyramus, sentando las bases de un posible negocio para la casa comercial, al ofrecerle la posibilidad de transportar los vinos que se elaboran en sus tierras y venderlos en Constantinopla la Grande, la Joya de las Mil Cúpulas. Durante la cena, el señor d’Ancelin tiene a bien rebajarse a comer con la servidumbre, dando nuevamente muestra de su mesura y empeño, y aprovechando la ocasión para comprobar que nada místico parece emanar de las figuras del señor Sanartemidos, su noble esposa o los hijos de ambos.

Tras la cena, el señor d’Ancelin se reúne con Theoclymenus en el lugar donde este se oculta, y el temible sicario le comunica el resultado de sus intrigas, pues parece haber advertido como los pescadores locales dejan ofrendas de pescado en la linde del mar, para que la marea las barra, ofrendas que, según él, son recogidas por espíritus de las olas que se las llevan consigo a las profundidades oscuras del Mármaro. El señor d’Ancelin utiliza su magia para intentar percibir a estos espíritus, sin éxito, pero en el proceso atrae su atención, según le explica Theoclymenus. Estos parecen retirarse, pero el cántico del mar ejerce una influencia mesmerizante sobre el sicario, influencia contra la cual la Parma Magica del señor d’Ancelin protege al excelso hechicero, permitiéndole retener a su secuaz antes de que perezca ahogado bajos las aguas del Mármaro, una nueva muestra de su generosidad y preocupación por los meros mundanos que obramos bajo su protección.

Tras este encuentro Theoclymenus, bajo las órdenes del señor d’Ancelin de Criamon, interroga a la mujer de uno de los pescadores, aquella que dejara las ofrendas, de nombre Alkyone, y averigua que los pescadores realizan dichas ofrendas a los espíritus del mar para asegurarse el salvo retorno de sus hombres de la mar, y que en el centro de estas viles actividades paganas se encuentran el castellano del señor Eiredopoios, Aetos, y el capitán de sus dos navíos mercantes, Creon, ahora ausente.

El pescador y la sirena, de Frederic Leighton

Mientras estos hechos tienen lugar en las playas del pueblo, el muy santo padre Simón mantiene una provechosa conversación con el padre Scopas, durante el transcurso de la cual le interroga sobre la esposa del señor Sanartemidos, Vesna. Al parecer, el padre Scopas no aprueba el matrimonio, que según cuenta tuvo lugar dieciséis años atrás. De acuerdo con la narración del padre Scopas, la esposa del señor Eiredopoios llegó a Selymbra en el Año de Nuestro Señor de MCCIV desde Constantinopla la Grande, acompañando a su hermano Creon, el cual comandaba los dos navíos a bordo de los cuales arribaron, el Beso de las Aguas y el Espuma de Mar. El padre Scopas sospecha que se trata de dos saqueadores que robaron las embarcaciones durante el saqueo de Constantinopla a las sangrientas manos de los viles usurpadores latinos, ya que aseguraban ser comerciantes libres pero no pertenecer a ninguna familia nobiliaria. El señor Eiredopoios les acogió y contrajo poco después nupcias con la hermana, Vesna, y tomó al hermano, Creon, bajo su protección, a cambio según el sacerdote de poder disponer de las embarcaciones y su experiencia marina. También se hallaba en esta compañía el actual castellano del señor, maese Aetos, que igualmente recibiera un puesto de favor en el castillo.

También se lamenta amargamente el sacerdote de la pronta muerte del padre del señor Sanartemides, Aindreas Eiredopoios, que marchó a Constantinopla tras el saqueo para jurar vasallaje a los usurpadores, y desapareció en la capital Imperial. Se muestra así mismo resentido ante lo que considera esfuerzos insuficientes para localizarlo ya que, según cuenta, el señor Sanartemides se limitó a visitar la ciudad brevemente en compañía de su senescal, Korba, volviendo al poco tiempo asegurando que resultaba imposible dar con el paradero de su padre. El padre Simón, en una nueva muestra de cristiana caridad, se ofrece a ayudar a averiguar qué fuere del señor Aindreas Eiredopoios una vez regrese a Constantinopla, la Joya del Mediterráneo.

Al día siguiente, el sicario Theoclymenus mantiene vigilancia del pueblo de pescadores, para asegurarse de que Alkyone mantiene la promesa de secreto que este le arrancara. Durante la mañana observa como la mujer se reúne con otras mujeres del pueblo y, al poco, una de ellas marcha junto con otra y un zagal hacia Selymbria. Theclymenus se dirige al camino que conduce del poblado de pescadores a Selymbria, donde prepara una emboscada con la intención de matar a la mujer antes de que alcance Selymbria. Durante el ataque, la voluntad de Nuestro Señor Pantokrator detiene la mano del sicario, y Su sabiduría le hace ver que matar a una inocente es un acto contra su voluntad, demostrando una vez más que hasta el más abyecto pecador es digno de salvación si escucha la Voz de Dios. Iluminado por la fe, Theoclymenus deja libre e indemnes a las mujeres y el zagal, que retornar al poblado de pescadores, donde se reúnen con Alkyone, dando muestras suficientes de espanto y sumisión con sus actos como para satisfacer al asesino sediento de sangre.

Durante el mismo día, mis señores Eric d’Ancelin y maese Kóstas Allectoros participan de la cacería que organiza el señor Eiredopoios con motivo de los festejos de la noche. En el transcurso de dicha cacería, el mis señores se unen al grupo de Vasileio Eiredopoios, donde la hija de este, la joven Hannelora, entretiene su fascinación por mi señor d’Ancelin. Es en el transcurso de esta cacería cuando, estando el señor d’Ancelin en única compañía de la hija del señor Eiredopoios, su dama de compañía, y el grog Genesio, una bestia salvaje, un jabalí enloquecido, surge de improviso de entre los matorrales, cargando contra ellos. Dada cuenta de su noble naturaleza y su elevado carácter, mi señor d’Ancelin se interpone en el camino de la bestia, usando de su magia para apaciguarla, ante la sorpresa de la hija del señor Vasileio, aunque sin que se percate de ello su dama de compañía. Aduciendo el estado de alteración que ha sufrido, el siempre prudente señor d’Ancelin se retira del resto de la cacería, escapando así de las inquisitivas preguntas de la joven dama Hannelora. Su pronto retorno le permite constatar que los barcos del señor Eiredopoios han retornado ya, trayendo consigo al capitán Creon.

Ya al anochecer, y teniendo una idea más o menos clara de la situación, el señor d’Ancelin y su sirviente, Theoclymenus, se dirigen a Selymbria en secreto, acudiendo a la casa del capitán Creon. Allí espían una conversación entre este y su esposa, que arroja mucha luz sobre el misterio. Por una parte, Theoclymenus confirma, gracias a sus extrañas capacidades, que la esposa de Creon, Anna, es una nereida de los mares, cuyo velo forma parte del glamour que le permite ocultar su verdadero aspecto. Por otra parte, la conversación que ambos escuchan clandestinamente parece confirmar que Creon es un nombre falso, y que tanto él como su esposa Anna, su hermana Vesna, y su hombre de confianza Aetos, huyeron de Constantinopla en el año mil doscientos cuatro para escapar de los impíos y heréticos invasores Latinos, probablemente por ser miembros de la nobleza o estar emparentados en algún grado con la muy noble y elevada familia imperial; que fueron acogidos por el señor Sanartemidos en plena conciencia de su verdadera identidad y con el objeto de ocultarlos a los ojos de los usurpadores francos; que desean el matrimonio con los Mauroceni para fortalecer su engaño y garantizar su seguridad; que probablemente huirían si se supiera quienes son; y que el señor Sanartemidos nada sabe de la auténtica naturaleza de Anna, o el culto a las nereidas del mar que esta y su esposo parecen dirigir entre los pescadores de la zona.

A la luz de toda esta información, mis señores maese Kóstas Allectoros y el señor Eric d’Ancelin, tras debatir la situación en reunión privada, concluyen que saben lo suficiente para dar por cumplida su misión y reportar a Enrico Mauroceni de vuelta en Constantinopla, pero que necesitan dar una explicación convincente a Creon de los actos de Theoclymenus en el poblado de pescadores para evitar que piense que ha sido encontrado y huya, dejando así al veneciano con un matrimonio para su hija que le aporte menos beneficios de los que espera. A tenor de esto, Theoclymenus se presenta en casa de Creon, con su aspecto alterado por las magias herméticas de mi señor d’Ancelin, y le presenta una falsedad según la cual es simplemente un pobre desgraciado errante tocado por el pueblo oculto, en busca de otros como él, que ha actuado con excesiva vehemencia en su intento. A pesar de la usual falta de agilidad verbal del sicario, y sin duda por la Gracia de Dios, Creon le cree, aparentemente viendo en él un reflejo de su propia juventud, pero le exhorta a marchar y a reconsiderar su curso de acción en el futuro.

Ya de regreso a Constantinopla la Grande, mis señores presentan sus conclusiones a Enrico Mauroceni, al que informan de que existe una influencia mística de los mares sobre los barcos del señor Eiredopoios; que este no es consciente de ello; que de dicha influencia no emanará perjuicio alguno a los Mauroceni por el matrimonio; y que las ventajas que derivan de dicha influencia pueden depender de la presencia del capitán Creon al mando de las embarcaciones. Mauroceni, satisfecho con las respuestas, cumple su parte del acuerdo y, en la votación que tiene a cabo unos días después, la Celeno no es elegida para partir hacia Damietta. Sin embargo, en un cruel e irónico giro del destino, llegan pronto nuevas del sitio de Damietta informando de que la ciudad ha sido tomada, y que no será necesario hacer partir navío alguno hacia allí.

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