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Only WarOnly War

Master: Dani Toda

Jugadores: Marcos, Carlos Aranda y Skaven

Sistema de juego: Warhammer 40,000

Horario: Semana A2 Domingo Tarde

Hombres, nosotros somos la primera, última y muchas veces única línea de defensa del Imperio contra lo que hay ahí fuera. Vosotros y esa hermosa herramienta de guerra Imperial que sostenéis en vuestras manos es lo único que mantiene a la humanidad con vida. La mayoría de vosotros no viviréis para ver vuestro segundo año en la Guardia Imperial, y la mayoría de vosotros probablemente nunca volveréis a ver vuestros planetas natales. ¡Pero os garantizo que cuando hayáis caido, con una oración al altísimo y todopoderoso Dios-Emperador en vuestros labios, os habréis ganado el derecho de llamaros hombres!

— Sargento de Segunda Clase Vermak, 12º Regimiento de Choque de Cadia

En donde se relata como un gato condujo a los magi de la Alianza hasta un nuevo nivel desconocido del regio, y lo que allí encontraron

Siendo el séptimo día del mes de octubre del año de Jesucristo Pantokrator de MCCXX, el siempre mensurado maese Hyperides Hylas de Verditius encuentra en su paseo matutino por las dependencias de la alianza un gato que, en contra de lo que es habitual en los animales carentes de conocimiento o intelecto, no se muestra espantado por su presencia ni intimidado por los efluvios místicos que de su Don emanan. Espoleado por la curiosidad ante este suceso sorprendente, maese Hylas decide seguir a este peculiar animal, que parece interesado en conducirle a una zona todavía sin limpiar de la alianza. Allí, en uno de los pasillos que parten del patio principal, parece instarle a seguirle más allá de una sección en la que el techo se ha derrumbado, bloqueando el paso.

Maese Hylas, según la dignidad de su condición de prohombre, hace llamar a unos sirvientes para que procedan a limpiar los escombros. Mientras los sirvientes proceden a franquear el acceso, maese Hylas envía siguiendo los dictados de la prudencia a investigar al innoble Theoclymenus y al guía infiel que trajera consigo la maga Thubayta Al-Shafiyya, el árabe Khalid. Estos avanzan más allá de los trabajos de limpieza, siguiendo al felino por unas escaleras que descienden a una cámara bajo tierra constituida en su mayor parte por un estanque subterráneo artificial con varios canales que se adentran en la oscuridad, donde el minino parece instarles a seguirle por la única salida que no es un canal, un arco a través del cual Theoclymenus asegura que se puede acceder a otro nivel del regio en el que se alza el palacio de la alianza. Movidos por la cautela, los dos siervos retroceden para informar a su amo, que ejerce su siempre buen juicio y resuelve poner estos hechos en conocimiento del resto del Consejo de Miembros, convocando una reunión de carácter excepcional.

Reunidos pues los muy sabios magi de la Orden de Hermes Hyperides Hylas seguidor de Verditius, Cháris Ex Miscellanea, Eric d’Ancelin seguidor de Criamon y Thubayta Bint Al-Hasan Al-Halqa Al-Shafiyya Ex Miscellanea, expone el magus Hyperides Hylas lo acontecido, y se decide por votación unánime investigar la cámara y al inusual felino. A este fin se reúne una expedición encabezada por los magi Hyperides Hylas de Verditius, Eric d’Ancelin de Criamon y Cháris Ex Miscellanea, y compuesta del capitán Elias Moschus, los grogs Genesio, Hyaleo y Pholo, y el guía Theoclymenus. Para la expedición se asigna a Pholo el papel de grog escudo del magus Hylas, a Hyaleo el de grog escudo de la maga Cháris y a Genesio el de grog escudo del magus d’Ancelin. Como medida de seguridad en caso de que se encuentren problemas, el Consejo de Miembros aprueba que los magi de la expedición lleven consigo parte de las reservas de vis de la alianza, para disponer de ellas en caso de emergencia, tomando consigo maese Hylas dos peones de Rego y maese d’Ancelin tres peones de Rego.

El grupo regresa a la cámara subterránea, donde el gato sigue esperándoles, conduciéndoles por el pórtico hacia una escalera que asciende de nuevo. Theoclymenus, gracias a sus extrañas dotes oculares, dice percibir que han penetrado en un nivel superior del regio, y los magi confirman que se encuentran ahora en un aura de séptima potencia, aparentemente un nivel superior del regio hasta ahora desconocido. La escalera les conduce de vuelta al patio principal con columnas, pero pronto se aperciben de discrepancias con el patio que ya conocen, ya que la construcción aquí resulta reminiscente del estilo arquitectónico clásico, los edificios que rodean el claustro tan solo tienen una planta de altura, el jardín se encuentra poco cuidado y poblado de hierbas altas, y la figura del estanque central, que debiera ser una estatua de un pez de cuya boca brota ocasionalmente un poquito de agua, hay una fuente con una estatua de una mujer con los ojos vendados sosteniendo un ánfora, de la que mana agua constantemente.

Decidiendo ignorar al felino, la expedición se dirige al pórtico que da acceso al patio posterior, donde se encuentran los sanctum de los magi. La antesala del pórtico está decorada con un fresco a lo largo de sus paredes que muestra a una mujer sentada sobre un taburete de tres patas recibiendo a una cola de hombres, y que la muy perspicaz maga Cháris Ex Miscellanea indica que le resulta reminiscente de las representaciones de oráculos y sibilas, que habitualmente se muestran sentadas sobre taburetes similares. Esta antesala contiene otro portal, que en lugar de franquear el acceso al patio posterior, da en este caso paso al exterior del edificio, que parece limitarse únicamente al patio principal y las salas que lo rodean. Al otro lado del dintel se puede ver un claro de hierba alta con una gran roca de la que mana un manantial de agua que se acumula en un pequeño estanque natural a su pie, rodeado todo ello por un bosque de higueras bajas. Los muy sabios magus comentan entre sí, sorprendidos, que este nivel del regio parece ser mucho mayor de lo esperado por ellos.

Encontrándose ya prestos a acceder al claro, la preclara intuición de la compasiva maga Cháris la impulsa a advertir al grupo de un peligro inminente, y el sicario Theoclymenus haciendo alarde de una aguda perspicacia advierte de la presencia entre la hierba de pequeñas serpientes amarillas con marcas de diamantes negras en la espalda, deteniendo a una de ellas antes de que pueda atacar a Genesio. Considerando el peligro de la situación, y ante la insistencia del felino que parece estar intentando atraer la atención del muy prudente magus Hylas de vuelta hacia el patio, mis señores deciden regresar al patio, siguiendo al minino que les conduce hacia una de las salas que lo rodean antes de desaparecer saltando al exterior por una ventana. Allí el grupo encuentra una pavorosa escena, pues la sala se encuentra completamente calcinada, con un largo banco de piedra en el centro que ha sido desplazado por un extremo hasta la pared posteriormente a la incineración de la estancia, y el cadáver al fondo de una persona, a penas ya un esqueleto carbonizado, que parece haber muerto sujetando un nutrido conjunto de pergaminos entre sus brazos, también completamente abrasados.

Un primer examen de los pergaminos quemados permite recobrar algunos fragmentos aún legibles, pero escasos y difíciles de relacionar. Tras una lectura de los mismos, el siempre lúcido magus d’Ancelin dice pensar que se trata de alguna especie de diario de uno de los magi de la alianza de Ypógeios, la anterior alianza que estuvo instalada en este palacio de Nikerites. La maga Cháris cree recordar que dicha alianza estuvo asentada aquí poco después del sangriento, aborrecible, execrable, abominable saqueo de la más grande, santa e ilustre de todas las ciudades de la cristiandad, Constantinopla, Puerto del Mediterráneo, devastada por la codicia y la sed de sangre de los falsos cruzados heréticos y apóstatas a la Fe. Sin embargo, la compasiva maga no recuerda con precisión los detalles de aquella alianza perdida, ni los pormenores de las circunstancias de su desaparición.

A la luz de la narración de los textos, mis señores intentan comunicarse con el espíritu del palacio de Nikerites, que les responde incluso en este nivel superior del regio, pero se muestra reacio a contestar preguntas relativas a los habitantes de la anterior alianza, manifestando únicamente que desaparecieron por no hacer caso a sus consejos, y conminando a mis señores a abandonar el lugar y volver al nivel inferior del regio.

Mis atentos señores conjeturan la posibilidad de que el cadáver encontrado pudiera ser el de uno de los magi de aquella desdichada alianza, especialmente a tenor de un objeto que pende aún de su cuello, y que los preclaros magi coinciden en pensar que pudiera tratarse de su talismán. Mientras maese d’Ancelin prosigue la exploración del lugar con Theoclymenus, mi señor Hylas y mi señora Cháris prosiguen el examen de la sala, llegando a varias hábiles conclusiones, como que el cadáver lleva muerto al menos una década a tenor de su estado actual; que el banco fue movido mediante la magia, ya que no hay marca alguna en el hollín de manos que lo empujaran; que al moverlo impactó con fuerza contra la pared, hiriendo a alguien que llevaba ropajes blancos vaporosos, probablemente un vestido de mujer; que esta persona salió caminando, descalza y herida, después de recibir el golpe, aunque el deterioro de las huellas a causa del tiempo transcurrido desde que se dejaran y el paso de varios animales pequeños por el lugar impiden determinar el tamaño del autor, su género u otra información útil; y que se encontraba ya dentro de la sala cuando esta fue incinerada, pues hay marcas de salida en el hollín, pero no de entrada.

Mapa del nivel superior del regio

Al tiempo que esto ocurre, mi señor el magus d’Ancelin explora otras estancias del claustro, enviando a su sicario Theoclymenus por delante a recabar similar información. Este último encuentra una sala llena de ánforas aparentemente de vino, algunas de ellas rotas; otra sala con el techo hundido, partiendo una gran mesa de piedra que había en el centro, con los escombros sembrados de viales rotos, restos de cristal, y otros objetos que podrían hacer pensar en un laboratorio hermético; otra sala llena de pequeños fragmentos de terracota en los que hay textos inscritos que pasa a examinar el muy ilustre señor d’Ancelin; otra sala vacía; y una antesala recibidor con grandes portones rotos, que da al exterior del edificio por la parte frontal, permitiendo a Theoclymenus observar unos establos de madera arruinados junto a la entrada, por la parte de fuera, y un camino que se aleja del edificio, adentrándose en el bosque de higueras.

El examen de los fragmentos de terracota lleva al preclaro magus d’Ancelin a pensar que pudiera tratarse de un registro de respuestas de un oráculo de algún tipo, aunque la ausencia de un registro de las preguntas dificulta interpretar las respuestas o incluso confirmar si la teoría es correcta. Entre los escritos que revisa, unos pocos de entre lo que a primera impresión parecen más de doscientos fragmentos, encuentra textos como “Las pezuñas del caballo hollarán la media luna” o “El águila bicéfala devorará a la negra pantera alada”.

Todo este proceso de investigación, sin embargo, se ve repentinamente interrumpido ante el ataque de unas pequeñas pero numerosas serpientes, prontamente avistadas por el vigilante Theoclymenus, que da la voz de alarma al advertir que se acercan entre las hierbas del patio. Los grogs se aprestan a defender a los magi a su cuidado, rebanando las serpientes con tanta presteza como pueden mientras evitan sus mordeduras, sin duda venenosas, y ninguno se aplica tan eficazmente en esta tarea como el enérgico Theoclymenus, que en ocasiones llega a decapitar a dos y hasta tres serpientes de un solo sesgo de espada. Sin embargo, la aparición de nuevas y mayores áspides, estas de naturaleza mística según mis señores magi, obliga al grupo a replegarse, pues las sierpes mágicas escupen un veneno de índole no natural que abate a Genesio y Pholo. No es sino la oportuna aparición de mi señora Cháris, habiendo tomado sabiamente la forma de una temible águila, que aterra a los ofidios y provoca que se retiren amedrentados, proveyendo al grupo del espacio necesario para retirarse a la escalera, abandonando el nivel del regio, pero con el temple y la disciplina necesarios para no dejar atrás a los caídos, y para llevarse consigo los cadáveres de las serpientes mágicas, que mis señores determinan posteriormente que contienen un total de diez peones de vis de Animal, a razón de dos peones por serpiente.

Índice de contenidos de los anales

En donde se relata la llegada de una misiva de la Tabula de Mikaelos y la respuesta que se le dio

En fecha del tercer día del mes de octubre del Año de Nuestro Señor de MCCXX, es llegada a la alianza de Ourobóros una misiva procedente de la alianza de la Tabula de Mikaelos que, siguiendo la costumbre hermética en el Tribunal, relata de forma alegórica una historia de la que puede desprenderse el auténtico significado del mensaje. Junto con la misiva se encuentra también una pequeña piedra conteniendo un peón de vis de Terram, un obsequio sin duda como muestra de buena voluntad.

En la historia contenida en el mensaje se relata cómo un individuo de nombre Fylakas, un hombre de tez cenicienta, pasea por Constantinopla la Grande, Joya y Corona del Mundo, encontrando en su deambular un palacio en ruinas. Tomado por la curiosidad, Fylakas entra en el palacio, visitando sus salas y admirando la grandeza de la que otrora gozara. Durante este periplo, Fylakas encuentra al espíritu del palacio, que le da la bienvenida al mismo, intercambiando ambos regalos de buena voluntad y entablando una discusión filosófica sobre la naturaleza de la colaboración y los beneficios de la misma. De la conversación derivan ambos la conclusión de que podrían trabajar juntos para devolver la grandeza a su ciudad y convencer a sus hermanos de que colaboren en tan noble misión; coincidiendo también que sería beneficioso para este proyecto contar con la ayuda de su tercer hermano, algo distanciado y alejado de estos asuntos. Tras la conversación, Fylakas abandona el palacio, despidiéndose amistosamente de su anfitrión y deseándole todo lo mejor, expresando así mismo el deseo de verle pronto cuando toda la familia se reúna en fecha cercana, momento en el que espera que sin duda le apoye en sus intentos de convencer a sus mutuos hermanos de la importancia de su objetivo común.

Mi muy sabio señor Hyperides Hylas seguidor de Verditius y mi muy noble señora Cháris Ex Miscellanea tienen a bien interpretar el contenido de la misiva para el resto de magi de la alianza, Eric d’Ancelin seguidor de Criamon y Thubayta Bint Al-Hasan Al-Halqa Al-Shafiyya Ex Miscellanea, partiendo de la comprensión de que Fylakas representa a la misma alianza de la Tabula de Mikaelos, ya que su nombre coincide con el del patrón de esta alianza; que el palacio en ruina representa a la propia alianza de Ourobóros; que el tercer hermano representa a la alianza de Xylinites, tercera y última alianza hermética de la ciudad; y que la familia representa a la Orden o al Tribunal, y la cercana reunión representa el Tribunal que tendrá lugar el próximo año del Señor de MCCXXI. Partiendo de estas bases, extraen el siguiente significado: que la alianza de la Tabula de Mikaelos da la bienvenida a nuestra alianza de Ourobóros a Constantinopla la de los Mil Puertos, al Tribunal de Tebas, y a la Orden de Hermes en general; que les expone su voluntad de trabajar juntos para restaurar la grandeza de la muy noble Constantinopla, Ciudad Entre Ciudades, propósito que por otra parte es el objetivo al que está oficialmente dedicada la alianza de la Tabula de Mikaelos; que les insta a ayudarles a convencer a los magi de la alianza de Xylinites para que se unan a esta causea; y finalmente que les ruega que les den su apoyo en las votaciones del Tribunal del año próximo en las cuestiones relativas a este asunto.

Con estas cuestiones en mente, mis nobles y sabios señores discuten la respuesta más adecuada que enviar a la alianza de la Tabula de Mikaelos, llegando finalmente a la conclusión de que lo más adecuado es mantener una posición neutral respecto a estos asuntos políticos, en los que no están aún muy versados, especialmente a tenor de su desconocimiento de la situación política del Tribunal. Coinciden sin embargo en que no es prudente rechazar de plano la invitación, intentando mantenerse en la fina línea en la cual ni se acepta ni se rechaza la oferta. La respuesta es redactada con buena mesura y buen hacer por maese Hyperides Hylas, y enviada de vuelta a la alianza de la Tabula de Mikaelos junto con un obsequio de un peón de vis de Rego.

Índice de contenidos de los anales

En donde se relata el nacimiento de Europa, hija de Cháris Ex Miscellanea

Habiendo llegado el vigésimo tercer día de agosto del Año de Cristo Pantokrator de MCCXX, la muy benévola, compasiva y bondadosa Cháris Ex Miscellanea, en estado de buena esperanza durante la mayor parte de este dichoso año, rompe finalmente aguas, empezando las labores de parto bajo la diligente asistencia de la comadrona Lede, escogida personalmente por la maga para ello. Tras seis horas de alumbramiento, y sin ningún incidente o ni contratiempo, da a luz a una niña sana de ojos azules y buen peso.

La niña es bautizada bajo la fe Ortodoxa en la capilla de la alianza por el padre Simón Ristopoullos al tercer día, con el nombre cristiano de Europa.

Durante los primeros meses, como es habitual, los ojos cambian progresivamente de color, pero tiene lugar el siguiente portento: que tan solo uno de ellos se oscurece, tomando paulatinamente el color castaño, mientras el otro conserva el tono azul de su nacimiento.

Índice de contenidos de los anales

Dresden Files: EdimburgoDresden Files: Edimburgo

Master: Agustín

Jugadores: Xavi González, XAS, Teresa Homar, Jordi Ferré y Josep Cano

Horario: Sábado Tarde, Semana B1

Nota: Esta partida sustituyó al grupo Másters Noveles.

Nota: Esta partida ya no está en activo.

Dresden Files: LiverpoolDresden Files: Liverpool

Master: Agustín

Jugadores: XAS, Andrea y Fiber

Horario: Domingos A1, Tarde

Nota: Esta partida ya no está en activo.

La Nueva InquisiciónLa Nueva Inquisición

Master: Arturo

Jugadores: Andrés, Andrea y Fíber

Sistema de juego: Unknown Armies

Horario: Jueves Tarde (en su respectivo turno de juego)

El multimillonario Alex Abel tiene una misión: hacer del mundo un lugar mejor para vivir. Suena muy bien, y dispone de los recursos para conseguirlo. Todo parece perfecto, ¿verdad?

Pero la definición de Abel de «un lugar mejor para vivir» es «un mundo en el que Yo pongo las reglas». Abel es un hombre con corazón (al menos antes lo tenía), pero mucho años de cínica manipulación le han dejado cada vez más amargado.

Su Nueva Inquisición es una especie de Legión Extranjera ocultista: ven a trabajar para la Nueva Inquisición y Abel borrará toda tu vida. Sin historiales, sin antecedentes, sin pasado.

El día a día de la Nueva Inquisición consiste principalmente en tratar de conseguir objetos mágicos que Abel quiere, recabar información, o repartir dolor entre los enemigos de Abel – y Alex Abel tiene un montón de enemigos. A menudo sus tropas no saben de qué va el tema, pero lo hacen lo mejor que pueden y son casi siempre terriblemente competentes en una gran variedad de habilidades inusuales.

Nota: Esta es una partida arbitrada en las sesiones entre semana. Esto quiere decir que la periodicidad de esta partida no se engloba en el calendario habitual del club, sino que se arbitra semanalmente los jueves por la tarde, alternándose con el resto de partidas de esa franja horaria.

Nota: Esta partida ya no está en activo.

The Enemy WithinThe Enemy Within

Master: Jordi Fons

Jugadores: Teresa, XAS, Jordi Ferré, Francisco y Jordi Martí

Sistema de juego: Warhammer Fantasy Roleplay

Horario: Semana B2, Viernes Noche

The Enemy Within (El enemigo interior) explora los temas clásicos de la corrupción y traición a través de una masiva campaña en el que los personajes pueden crecer desde sus primeras sesiones hasta su tercer rango de personaje. Aquellos que realmente hayan oído la llamada de la aventura pueden ampliar la historia hasta un nivel realmente épico mediante un epílogo opcional y las reglas de Hero’s Call. Una cosa es hacer frente al enemigo en el campo de batalla, pero ¿podrán derrotar al enemigo interior?

Nota: Esta campaña ya no está en activo, siendo su continuación la campaña Paths of the Damned.

En donde se relata cómo la Alianza evitó que se enviara uno de sus navíos ayudando a un comerciante veneciano a investigar a la familia de su futuro yerno

Con motivo de la Quinta Cruzada declarada por Su Santidad el Papa Innocentius Tertius de Roma e iniciada por su sucesor, Su Santidad Honorius Tertius, el Imperio Latino de Constantinopla se encuentra en la necesaria obligación de colaborar al esfuerzo de la Guerra Santa enviando cuantos bajeles de guerra pudiera al asedio de Damietta, que se iniciara en el Año de Nuestro Señor de MCCXVIII y sigue hasta el día presente. A este efecto, el Consejo Imperial regente declara en el vigésimo tercer día del mes de julio del año de Nuestro Señor de MCCXX una leva sobre los navíos comerciales de la ciudad para que sean enviados a Damietta, dejando a discreción del Gremio Comercial la selección de aquellos bajeles que debieran cumplir con esta obligación. La Celeno, una de las dos embarcaciones de la casa comercial de Allectoros de la que es socia la Alianza de Ouróboros, junto con la Maia (ambas son nefs o cocas), se encuentra en estas fechas anclada en el puerto de Constantinopla, Encrucijada del Mundo, arriesgando pues ser designada por el Gremio. Acaece que el Gremio está controlado por los comerciantes francos, especialmente aquellos de origen veneciano, ante lo cual el muy noble maese Kóstas Allectoros o Émporos alberga sospechas respecto a que estos orquestarán que el envío esté compuesto principalmente por bajeles griegos.

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En un intento de decantar la votación para que la Celeno no sea elegida entre aquellos navíos que deberán cumplir las obligaciones del Gremio, el siempre inspirado maese Kóstas Allectoros se pone en contacto con un importante miembro de la familia Mauroceni, el muy poderoso e influyente Enrico Mauroceni, para solicitarle que intente decantar la votación de tal forma que la Celeno quede excluido de la lista. El señor Enrico Mauroceni accede a ayudar a la casa comercial, a cambio de que esta le ayude a él en un asunto familiar. Según ha oído decir, la casa comercial tiene tratos con la Orden de Hermes, de la que tiene un vago conocimiento y la idea de que se trata de una orden mística de sabios y hechiceros. A cambio de su ayuda en la selección de barcos, sugiere a Kostas Allectoros que la casa comercial podría usar sus influencias en la Orden de Hermes para que estos investiguen a una familia noble y mercante griega con la que va a casar a una de sus hijas, María Mauroceni, ya que corren rumores de que esta familia, los Eiredopoios, tienen tratos con criaturas sobrenaturales de los mares, a los que deben la buena fortuna que experimentan sus barcos, famosos por no sufrir nunca los embates de la tormenta. Según Enrico Mauroceni, cuentan los rumores que Sanartemidos Eiredopoios, el señor de la familia, está casado con una Nereida o Silke, que arrebató al mar robándole su velo, y a cuya influencia debe su buena fortuna.

Aprovechando una visita a Selymbria, población donde habita el señor Eiredopoios, que realizará el enviado de la familia Mauroceni David Sipeio, en el cuarto día del mes de agosto, para atender una celebración realizada por Sanartemidos Eiredopoios con motivo de las próximas nupcias de su hijo Phineas Eiredopoios y María Mauroceni, el muy noble y sabio Eric d’Ancelin acompaña al enviado de la familia Mauroceni para poder así investigar a la familia Eiredopoios. Le acompañan maese Allectoros y el padre Simón Ristopoullos, junto con un grupo de cuatro grogs destinados a velar por su seguridad. Paralelamente, Theoclymenus es enviado a Selymbria en secreto, viajando en solitario, para realizar investigaciones adicionales que puedan beneficiarse de una mayor discreción.

Tras tres días de viaje, Theoclymenus llega a las inmediaciones de Selymbria, acampando cerca de la playa que ocupa la cala adyacente a la desembocadura del río en la que se encuentra la población. El mismo día, pero al atardecer, la comitiva del enviado David Sipeio arriba a Selymbria con mis señores, que han tenido ocasión de conocer al resto de integrantes de la compañía, el consejero Carlo Aggrinio y los cuatro hombres de armas de los Mauroceni que velan por su seguridad. Una vez en Selymbria, son recibidos en el castillo con agasajo por el señor Sanartemidos Eiredopoios, y su castellano Aetos. Tienen allí la ocasión de conocer a la esposa del señor Sanartemidos, Vesna, y a su hijo Phineas, prometido de María Mauroceni. También tienen ocasión de conocer a algunos otros invitados al festín, entre los que se encuentra el hermano del señor Sanartemidos, Vasileio Eiredopoios, que ha acudido junto a su esposa Andrómeda y su joven hija Hannelora, y la hija del señor Sanartemidos, Livana, junto a su marido Kalchias y el infante hijo de ambos, Eurus, de cuatro años de edad.

El pío padre Simón, por su parte, se instala en el pueblo en la iglesia dedicada a San Ictícola de los peces, bajo la hospitalidad del anciano sacerdote Scopas Dariopoulos, pudiendo conocer a su esposa Lysandra. Mientras tanto, el siempre prudente maese Allectoros aprovecha la ocasión para entablar contacto con Vasileio Eiredopoios, comerciante local en la cercana Pyramus, sentando las bases de un posible negocio para la casa comercial, al ofrecerle la posibilidad de transportar los vinos que se elaboran en sus tierras y venderlos en Constantinopla la Grande, la Joya de las Mil Cúpulas. Durante la cena, el señor d’Ancelin tiene a bien rebajarse a comer con la servidumbre, dando nuevamente muestra de su mesura y empeño, y aprovechando la ocasión para comprobar que nada místico parece emanar de las figuras del señor Sanartemidos, su noble esposa o los hijos de ambos.

Tras la cena, el señor d’Ancelin se reúne con Theoclymenus en el lugar donde este se oculta, y el temible sicario le comunica el resultado de sus intrigas, pues parece haber advertido como los pescadores locales dejan ofrendas de pescado en la linde del mar, para que la marea las barra, ofrendas que, según él, son recogidas por espíritus de las olas que se las llevan consigo a las profundidades oscuras del Mármaro. El señor d’Ancelin utiliza su magia para intentar percibir a estos espíritus, sin éxito, pero en el proceso atrae su atención, según le explica Theoclymenus. Estos parecen retirarse, pero el cántico del mar ejerce una influencia mesmerizante sobre el sicario, influencia contra la cual la Parma Magica del señor d’Ancelin protege al excelso hechicero, permitiéndole retener a su secuaz antes de que perezca ahogado bajos las aguas del Mármaro, una nueva muestra de su generosidad y preocupación por los meros mundanos que obramos bajo su protección.

Tras este encuentro Theoclymenus, bajo las órdenes del señor d’Ancelin de Criamon, interroga a la mujer de uno de los pescadores, aquella que dejara las ofrendas, de nombre Alkyone, y averigua que los pescadores realizan dichas ofrendas a los espíritus del mar para asegurarse el salvo retorno de sus hombres de la mar, y que en el centro de estas viles actividades paganas se encuentran el castellano del señor Eiredopoios, Aetos, y el capitán de sus dos navíos mercantes, Creon, ahora ausente.

El pescador y la sirena, de Frederic Leighton

Mientras estos hechos tienen lugar en las playas del pueblo, el muy santo padre Simón mantiene una provechosa conversación con el padre Scopas, durante el transcurso de la cual le interroga sobre la esposa del señor Sanartemidos, Vesna. Al parecer, el padre Scopas no aprueba el matrimonio, que según cuenta tuvo lugar dieciséis años atrás. De acuerdo con la narración del padre Scopas, la esposa del señor Eiredopoios llegó a Selymbra en el Año de Nuestro Señor de MCCIV desde Constantinopla la Grande, acompañando a su hermano Creon, el cual comandaba los dos navíos a bordo de los cuales arribaron, el Beso de las Aguas y el Espuma de Mar. El padre Scopas sospecha que se trata de dos saqueadores que robaron las embarcaciones durante el saqueo de Constantinopla a las sangrientas manos de los viles usurpadores latinos, ya que aseguraban ser comerciantes libres pero no pertenecer a ninguna familia nobiliaria. El señor Eiredopoios les acogió y contrajo poco después nupcias con la hermana, Vesna, y tomó al hermano, Creon, bajo su protección, a cambio según el sacerdote de poder disponer de las embarcaciones y su experiencia marina. También se hallaba en esta compañía el actual castellano del señor, maese Aetos, que igualmente recibiera un puesto de favor en el castillo.

También se lamenta amargamente el sacerdote de la pronta muerte del padre del señor Sanartemides, Aindreas Eiredopoios, que marchó a Constantinopla tras el saqueo para jurar vasallaje a los usurpadores, y desapareció en la capital Imperial. Se muestra así mismo resentido ante lo que considera esfuerzos insuficientes para localizarlo ya que, según cuenta, el señor Sanartemides se limitó a visitar la ciudad brevemente en compañía de su senescal, Korba, volviendo al poco tiempo asegurando que resultaba imposible dar con el paradero de su padre. El padre Simón, en una nueva muestra de cristiana caridad, se ofrece a ayudar a averiguar qué fuere del señor Aindreas Eiredopoios una vez regrese a Constantinopla, la Joya del Mediterráneo.

Al día siguiente, el sicario Theoclymenus mantiene vigilancia del pueblo de pescadores, para asegurarse de que Alkyone mantiene la promesa de secreto que este le arrancara. Durante la mañana observa como la mujer se reúne con otras mujeres del pueblo y, al poco, una de ellas marcha junto con otra y un zagal hacia Selymbria. Theclymenus se dirige al camino que conduce del poblado de pescadores a Selymbria, donde prepara una emboscada con la intención de matar a la mujer antes de que alcance Selymbria. Durante el ataque, la voluntad de Nuestro Señor Pantokrator detiene la mano del sicario, y Su sabiduría le hace ver que matar a una inocente es un acto contra su voluntad, demostrando una vez más que hasta el más abyecto pecador es digno de salvación si escucha la Voz de Dios. Iluminado por la fe, Theoclymenus deja libre e indemnes a las mujeres y el zagal, que retornar al poblado de pescadores, donde se reúnen con Alkyone, dando muestras suficientes de espanto y sumisión con sus actos como para satisfacer al asesino sediento de sangre.

Durante el mismo día, mis señores Eric d’Ancelin y maese Kóstas Allectoros participan de la cacería que organiza el señor Eiredopoios con motivo de los festejos de la noche. En el transcurso de dicha cacería, el mis señores se unen al grupo de Vasileio Eiredopoios, donde la hija de este, la joven Hannelora, entretiene su fascinación por mi señor d’Ancelin. Es en el transcurso de esta cacería cuando, estando el señor d’Ancelin en única compañía de la hija del señor Eiredopoios, su dama de compañía, y el grog Genesio, una bestia salvaje, un jabalí enloquecido, surge de improviso de entre los matorrales, cargando contra ellos. Dada cuenta de su noble naturaleza y su elevado carácter, mi señor d’Ancelin se interpone en el camino de la bestia, usando de su magia para apaciguarla, ante la sorpresa de la hija del señor Vasileio, aunque sin que se percate de ello su dama de compañía. Aduciendo el estado de alteración que ha sufrido, el siempre prudente señor d’Ancelin se retira del resto de la cacería, escapando así de las inquisitivas preguntas de la joven dama Hannelora. Su pronto retorno le permite constatar que los barcos del señor Eiredopoios han retornado ya, trayendo consigo al capitán Creon.

Ya al anochecer, y teniendo una idea más o menos clara de la situación, el señor d’Ancelin y su sirviente, Theoclymenus, se dirigen a Selymbria en secreto, acudiendo a la casa del capitán Creon. Allí espían una conversación entre este y su esposa, que arroja mucha luz sobre el misterio. Por una parte, Theoclymenus confirma, gracias a sus extrañas capacidades, que la esposa de Creon, Anna, es una nereida de los mares, cuyo velo forma parte del glamour que le permite ocultar su verdadero aspecto. Por otra parte, la conversación que ambos escuchan clandestinamente parece confirmar que Creon es un nombre falso, y que tanto él como su esposa Anna, su hermana Vesna, y su hombre de confianza Aetos, huyeron de Constantinopla en el año mil doscientos cuatro para escapar de los impíos y heréticos invasores Latinos, probablemente por ser miembros de la nobleza o estar emparentados en algún grado con la muy noble y elevada familia imperial; que fueron acogidos por el señor Sanartemidos en plena conciencia de su verdadera identidad y con el objeto de ocultarlos a los ojos de los usurpadores francos; que desean el matrimonio con los Mauroceni para fortalecer su engaño y garantizar su seguridad; que probablemente huirían si se supiera quienes son; y que el señor Sanartemidos nada sabe de la auténtica naturaleza de Anna, o el culto a las nereidas del mar que esta y su esposo parecen dirigir entre los pescadores de la zona.

A la luz de toda esta información, mis señores maese Kóstas Allectoros y el señor Eric d’Ancelin, tras debatir la situación en reunión privada, concluyen que saben lo suficiente para dar por cumplida su misión y reportar a Enrico Mauroceni de vuelta en Constantinopla, pero que necesitan dar una explicación convincente a Creon de los actos de Theoclymenus en el poblado de pescadores para evitar que piense que ha sido encontrado y huya, dejando así al veneciano con un matrimonio para su hija que le aporte menos beneficios de los que espera. A tenor de esto, Theoclymenus se presenta en casa de Creon, con su aspecto alterado por las magias herméticas de mi señor d’Ancelin, y le presenta una falsedad según la cual es simplemente un pobre desgraciado errante tocado por el pueblo oculto, en busca de otros como él, que ha actuado con excesiva vehemencia en su intento. A pesar de la usual falta de agilidad verbal del sicario, y sin duda por la Gracia de Dios, Creon le cree, aparentemente viendo en él un reflejo de su propia juventud, pero le exhorta a marchar y a reconsiderar su curso de acción en el futuro.

Ya de regreso a Constantinopla la Grande, mis señores presentan sus conclusiones a Enrico Mauroceni, al que informan de que existe una influencia mística de los mares sobre los barcos del señor Eiredopoios; que este no es consciente de ello; que de dicha influencia no emanará perjuicio alguno a los Mauroceni por el matrimonio; y que las ventajas que derivan de dicha influencia pueden depender de la presencia del capitán Creon al mando de las embarcaciones. Mauroceni, satisfecho con las respuestas, cumple su parte del acuerdo y, en la votación que tiene a cabo unos días después, la Celeno no es elegida para partir hacia Damietta. Sin embargo, en un cruel e irónico giro del destino, llegan pronto nuevas del sitio de Damietta informando de que la ciudad ha sido tomada, y que no será necesario hacer partir navío alguno hacia allí.

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Dragon AgeDragon Age

Master: Ricard

Jugadores: Cristina, Iolanda, Marta, Arturo, Andrés y Enric

Horario: Semana A2, Domingo Tarde

La ambientación de Dragon Age es de estilo fantasía oscura, partiendo de la fantasía clásica pero buscando dar una cierta vuelta de tuerca en algunas cuestiones para alejarse de lo más estándar del género. La acción sucede en un continente llamado Thedas situado en el hemisferio sur de su mundo. Evidentemente existe más territorio aparte del conocido, pero las fronteras naturales y en ocasiones políticas hacen que se considere terreno inexplorado.

Originalmente Thedas era un gran imperio de la raza de los elfos, seres sabios, gráciles, bellos y eternos, pero la llegada del ser humano en migración desde otros territorios acabó con la supremacía de la antigua raza. Al principio los elfos recibieron bien a la humanidad y les enseñaron sus saberes, su magia y sus dones, pero pronto se dieron cuenta de que por un extraño efecto que nadie comprende muy bien, los elfos en contacto con humanos pierden su inmortalidad, empiezan a envejecer y acaban muriendo en un lapso similar al de una vida humana. Así las cosas, los humanos acabaron derrumbando el viejo imperio elfo y levantando sobre sus ruinas un imperio propio dirigido por una Magocracia poderosa y llena de orgullo. Los elfos, antaño dueños del mundo conocido, fueron convertidos en simples esclavos bajo el yugo de los Magisters humanos.

Pero el orgullo perdió a los magos humanos. Quisieron abarcar más de lo que podían tomar y, a través del mundo de la magia, trataron de entrar por la fuerza en la mítica ciudad dorada, hogar del Creador. Por esto el Creador les maldijo, les infectó con La Ruina convirtiéndolos en Engendros Oscuros y liberándolos de nuevo bajo Thedas para luego dar la espalda al mundo que había creado. Así fue como La Ruina, convertida en un ejército de Engendros Oscuros liderados por un Archidemonio, surgió de las profundidades de la tierra para asolar el corazón del imperio de Tevinter.

Los enanos, una raza que permanecía aislada en sus ciudades y carreteras subterráneas desde tiempos antiguos, fueron los primeros en recibir el embate de La Ruina desde las profundidades y por tanto fueron los primeros en caer. En la actualidad solamente dos ciudades enanas resisten con gran esfuerzo para evitar la extinción de su civilización.

Finalmente, tras mucha muerte y sufrimiento, Tevinter, con la ayuda de los Guardias Grises, logró rechazar la oleada de la primera ruina y sobrevivir… pero muy debilitado y fragmentado.

Tevinter había sido un gran imperio que dominaba la práctica totalidad de Thedas, pero en las regiones más alejadas seguían existiendo pueblos bárbaros e incivilizados que se resistían a la influencia imperial. Y fue uno de estos pueblos bárbaros, los Alamarri, que, unido bajo el mando del poderoso caudillo Maferath y su esposa Andraste, una profetisa que recibía mensajes del Creador, se rebeló contra el dominio de Tevinter y atacó el mismo corazón del imperio aprovechando su debilidad. La región ahora unida de la que habían surgido los clanes bárbaros se llamó Ferelden y sus hombres perforaron las defensas de Tevinter desde el sur. Pero para su desgracia, Maferath, celoso de su propia esposa a la que se consideraba una santa profetisa y sacerdotisa, hizo un pacto con el imperio y dejó que la capturasen y ejecutasen por fuego. Pero el plan no le salió como había previsto y a su muerte se la consideró una mártir y se la veneró hasta tal punto que el propio imperio de Tevinter adoptó sus palabras (El Cántico) como religión. Al conocerse su traición, los Alamarri abandonaron a Maferath en masa y regresaron a Ferelden. Pasarían siglos de guerras y rencillas hasta que un nuevo señor volviese a unir a las gentes de Ferelden.

En la actualidad Thedas está dividido en diversas naciones y Tevinter es solamente una sombra de lo que fue en el centro del continente. Los pocos enanos que quedan sobreviven como pueden aislados en sus ciudades subterráneas y luchando siempre por su supervivencia. Los elfos son mayoritariamente esclavos o como mucho ciudadanos de segunda en las naciones humanas, quedando apenas unos pocos clanes de elfos Dalishanos que conservan el orgullo y tratan de reconstruir su cultura y recuperar sus antiguos conocimientos. La Ruina sigue asolando periódicamente el mundo y solamente los Guardias Grises (Grey Wardens), una orden de caballeros dedicados a defender el mundo de La Ruina, es capaz de detener su empuje y anularla. Pero ha pasado mucho tiempo desde la última Ruina y los Guardias Grises han ido perdiendo poder, recursos y efectivos. La gente ya no recuerda la última vez que se los necesitó y creen que su seguridad está garantizada por los soldados de sus señores… pronto sabrán lo mucho que se equivocan.

Nota: Esta partida ya no está en activo.

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